El cacao que reemplazó la coca llegó a la ONU

El cacao cultivado por familias campesinas que dejaron atrás los cultivos ilícitos llegó esta semana a la sede de Naciones Unidas en Viena, Austria, como parte de la estrategia de sustitución de economías ilegales en Colombia.

El presidente Gustavo Petro y la directora de Sustitución de Cultivos, Gloria Miranda, presentaron ante la Comisión de Estupefacientes de la ONU los primeros chocolates producidos dentro del programa RenHacemos, una iniciativa que busca reemplazar la economía de la coca por proyectos agrícolas legales como cacao, café, ají y plátano. 

La presentación se realizó durante la sesión anual del organismo internacional que reúne a 53 Estados miembros para debatir las políticas globales frente a las drogas, uno de los principales escenarios del mundo en esta materia. 

Del conflicto a la producción legal

Los chocolates presentados en Viena provienen de territorios históricamente golpeados por la economía de la coca, especialmente regiones como Putumayo, Tumaco y zonas rurales de Nariño, donde comunidades campesinas y afrodescendientes comenzaron a cambiar sus cultivos ilícitos por productos agrícolas legales.

Productores que antes dependían de la economía de la coca hoy participan en cadenas productivas de cacao, café y otros alimentos, con apoyo técnico, incentivos económicos y acuerdos de comercialización.

Uno de los objetivos del programa RenHacemos es transformar no solo el cultivo, sino toda la economía del territorio: producción, transformación y comercialización de los productos agrícolas.

Incentivos para dejar la coca

El programa incluye apoyos económicos para las familias que erradiquen voluntariamente cultivos ilícitos y desarrollen proyectos productivos legales.

Los incentivos contemplan transferencias condicionadas según el número de hectáreas erradicadas:

  • Hasta 20 millones de pesos por una hectárea sustituida
  • Hasta 34 millones por dos hectáreas
  • Hasta 51 millones por tres hectáreas

Estos recursos se entregan en varias fases y están condicionados a la erradicación verificada, la implementación del nuevo proyecto productivo y la no resiembra de cultivos ilícitos. 

Familias que cambian la economía del territorio

En regiones como Alto Mira y Frontera, en Tumaco, el programa busca reducir al menos el 50 % de los cultivos ilícitos mediante acuerdos comunitarios de sustitución voluntaria, acompañados de inversión pública, infraestructura y asistencia técnica. 

Los proyectos también incluyen construcción de centros de acopio, fortalecimiento de cadenas productivas y acuerdos de comercialización para garantizar que los campesinos puedan vender sus productos a precios justos.

Un mensaje al mundo

Durante la presentación en Viena, el Gobierno colombiano buscó mostrar que la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos puede convertirse en una alternativa real para transformar economías rurales históricamente vinculadas al narcotráfico.

Campesinos que participaron en el programa también compartieron sus testimonios sobre el paso de la economía ilegal a la producción agrícola legal, destacando que el cambio solo es posible cuando existen ingresos sostenibles, infraestructura y presencia del Estado en los territorios. 

El cacao colombiano presentado ante la ONU simboliza precisamente esa transición: comunidades que dejaron atrás la coca para producir alimentos y construir nuevas economías rurales.