La confirmación de que el depredador sexual estadounidense Jeffrey Epstein estuvo en Colombia durante el gobierno de Andrés Pastrana volvió a encender una tormenta política que golpea directamente a sectores tradicionales de la derecha colombiana.
Según registros revelados por Migración Colombia y conocidos públicamente tras una orden judicial, Epstein salió del aeropuerto El Dorado el 20 de julio de 2002 con destino a Miami, en los últimos días del mandato de Pastrana.
La noticia ha causado indignación porque el nombre de Pastrana ya había aparecido anteriormente en documentos relacionados con el caso Epstein, incluyendo fotografías, correos electrónicos y registros de vuelos donde también figura Ghislaine Maxwell, condenada en Estados Unidos por tráfico sexual de menores.
Aunque el expresidente ha negado cualquier participación en actividades ilegales y asegura que sus encuentros con Epstein fueron “formales”, las revelaciones siguen alimentando preguntas sobre el tipo de relación que existía entre miembros de la élite política internacional y uno de los mayores depredadores sexuales de las últimas décadas.
El escándalo también ha provocado críticas contra la doble moral de sectores de derecha que durante años se han presentado como guardianes de la moral pública mientras guardan silencio frente a episodios que involucran a figuras de su propio espectro político. En redes sociales y espacios alternativos de comunicación, cientos de usuarios cuestionan por qué grandes medios y dirigentes conservadores han intentado minimizar las revelaciones.
La polémica tomó aún más fuerza luego de que el presidente Gustavo Petro afirmara públicamente que Epstein estuvo “de vacaciones” en Colombia y exigiera esclarecer quién facilitó su presencia en el país y qué relaciones sostuvo durante esos días.
Hoy, más allá del debate político, lo que queda es una exigencia ciudadana: que no exista impunidad para nadie, sin importar el apellido, el poder o el partido político. Porque Colombia no puede seguir normalizando que personajes vinculados a redes internacionales de explotación sexual aparezcan relacionados con figuras del establecimiento sin que existan investigaciones profundas y respuestas claras para el país.



