Absurda respuesta de Beltrán sobre sus vacaciones en Santa Marta genera indignación en el país

Su esquema de seguridad gastó 14 millones en tres días, Beltrán solo tuvo una reunión de 1 hora, Espriella sabía y justificó la irresponsabilidad de su ministro

Ministerio de Vivienda de Espriella estuvo del 15 al 17 de agosto, tan solo 4 días después del terremoto, disfrutando en Santa Marta, en un hotel de lujo atendiendo una “reunión virtual” de 1 hora. Además, su esquema de protección lo acompañó y por este acompañamiento se gastaron 14 millones de pesos de los impuestos de los colombianos, suma con que se hubiese podido financiar los paupérrimos bonos para 14 familias víctimas del terremoto.

Las revelaciones se dieron después de que el propio Ministerio en cabeza del pastor evangélico Beltrán, contestara un derecho de petición enviado por el congreso para el debate de control político y moción de censura que se le realizará en los siguientes días, precisamente porque un ministro no debería estar de vacaciones, solamente a menos de una semana de haber sido nombrado y en medio de un terremoto.

“Ahora uno entiende por qué el presidente minimizó el grave error de su ministro de vivienda, él le dio el permiso y sin ninguna vergüenza justificó tres días con una hora de trabajo mientras la gente dormía bajo la lluvia en carpas. Pdte. Nicolas Barguil solicitamos se agende prontamente la moción de censura a Jaime Andrés Beltrán.” Alejandro Toro

Lo peor del asunto es que, según la repuesta del ministerios, el señor Espriella sabía de su permanencia en el exclusivo centro vacacional, habría permitido su estadía y por supuesto, los gastos que se produjeron por dicha “jornada de descanso familiar”.

El viaje de Beltrán fue duramente cuestionado en su momento pues el país creía que no podía estar peor tras el terremoto y la evidente falta de gestión y de capacidad administrativa del gobierno Espriella, el ministro de vivienda Jaime Andrés Beltrán, imputado en un escándalo de corrupción, estaba de vacaciones y en plena rumba familiar en una playa de la costa Caribe colombiano, en medio de un desastre que dejó más de 200.000 personas sin hogar.