Cifras desmienten la mano dura de De la Espriella: capturas cayeron 2,7 % en agosto de 2026

Las capturas en Colombia cayeron 2,7 % en agosto de 2026 frente a 2025. Las cifras desmienten la propaganda y los resultados de la mano dura de De la Espriella

Aunque el presidente Abelardo de la Espriella presenta las capturas como uno de sus principales logros, los registros policiales muestran que agosto de 2026 tuvo menos detenciones que agosto de 2025. Los datos tampoco respaldan la idea de resultados históricos.

La estrategia de seguridad del presidente Abelardo de la Espriella enfrenta un contraste incómodo: mientras el Gobierno multiplica los anuncios sobre capturas y operativos contra la criminalidad, las estadísticas disponibles no muestran el salto extraordinario que su discurso sugiere.

Según las cifras policiales examinadas por El País, en agosto de 2026 se registraron 6.660 capturas, frente a 6.848 en agosto de 2025. Son 188 menos, una disminución del 2,7 %. De la Espriella no logró superar el resultado del mismo mes de 2025.

Miles de capturas anunciadas, pero sin resultados históricos

El Gobierno informó que entre el 7 de agosto y el 19 de septiembre se habían realizado 21.940 capturas. Sin embargo, una verificación de La Silla Vacía, basada en información del sistema SIEDCO de la Policía Nacional, encontró que entre el 7 de agosto y el 1 de septiembre se registraron 13.580 capturas.

Esa cifra apenas superó el promedio de 13.007 del mismo periodo durante los tres años anteriores y representó el quinto registro más bajo de los últimos 16 años. La mayoría tampoco correspondió necesariamente a operaciones contra grandes organizaciones criminales: el 87 % fueron capturas en flagrancia y el 13 % por orden judicial.

Las incautaciones también contradicen el triunfalismo

Los cuestionamientos no se limitan a las detenciones. Entre el 7 de agosto y el 19 de septiembre de 2026, las autoridades incautaron 94.868 kilos de drogas, el registro más bajo para ese periodo en cinco años y un 45 % inferior al promedio de 2022 a 2025, según el análisis publicado por El País.

El contraste es significativo para un Gobierno que ha convertido las operaciones militares y policiales en uno de sus principales instrumentos de comunicación política.

De la Espriella ha construido buena parte de su discurso alrededor de la mano dura contra la delincuencia. Pero el número de capturas, por sí solo, no demuestra que se estén debilitando las estructuras criminales ni que los ciudadanos estén más seguros. Para evaluar esa promesa también deben examinarse los homicidios, las extorsiones, el control territorial de los grupos armados y la capacidad de la justicia para conseguir condenas.

Si su estrategia representa un cambio histórico en seguridad, ¿por qué los indicadores disponibles todavía no muestran una transformación equivalente a la magnitud de su propaganda?