Con una Plaza de Ciudad Bolívar repleta y en medio de una multitud que acompañó su despedida como jefe de Estado, el presidente Gustavo Petro pronunció uno de los discursos más comentados de los últimos años. Lejos de limitarse a un balance de gobierno, aprovechó su última intervención pública para defender el legado de su administración, llamar a la organización ciudadana y dejar varios mensajes políticos de alto impacto.
Uno de los momentos que más repercusión generó fue cuando afirmó: “En América no hay tigres. El felino más grande de América es el jaguar”. Con esa frase reivindicó al jaguar como símbolo del continente, de la biodiversidad y de la identidad latinoamericana, una metáfora que ha utilizado en varias ocasiones durante su gobierno y que muchos interpretaron como un contraste con el “tigre”, emblema político del presidente electo Abelardo De la Espriella.
“Hemos sido jaguares, somos jaguares y seguiremos siendo jaguares”, dijo Petro entre aplausos, insistiendo en que la fuerza de América Latina debe construirse desde sus propias raíces y no desde símbolos ajenos.
Pero el mensaje no se quedó allí. Petro aseguró que su despedida es “transitoria”, dejando claro que seguirá participando en la vida política del país y acompañando a los sectores que respaldan el proyecto del Pacto Histórico. “Me despido por ahora”, expresó ante miles de asistentes.
Durante su intervención también defendió las reformas impulsadas por su gobierno y aseguró que estas representan conquistas sociales que, en su concepto, deben ser protegidas por la ciudadanía. En ese contexto, convocó a una “resistencia pacífica”, insistiendo en que la movilización debe darse dentro de los principios democráticos y sin recurrir a la violencia.
Otro de los apartes más comentados fue su afirmación de que el 20 de julio debía convertirse en un “segundo grito de independencia nacional”, una idea con la que invitó a defender la soberanía del país y la continuidad de las transformaciones sociales promovidas durante su mandato. El presidente sostuvo que Colombia enfrenta un momento decisivo y llamó a mantener la organización popular para proteger los avances alcanzados.
Petro también hizo un balance de sus cuatro años de gobierno y aseguró que cumplió con el mandato que recibió en las urnas. “He cumplido”, afirmó, al defender las reformas impulsadas en materia social, ambiental y económica, y expresar su deseo de que el próximo gobierno respete el orden constitucional.
El discurso cerró con un mensaje de continuidad política. Más que una despedida, Petro presentó su intervención como el inicio de una nueva etapa en la que, según dijo, seguirá acompañando las causas populares y defendiendo las transformaciones que impulsó desde la Presidencia. La imagen del jaguar terminó convirtiéndose en el símbolo de ese mensaje: la idea de que el proyecto político que lideró no concluye con el cambio de gobierno, sino que continuará desde la movilización ciudadana.



