El candidato presidencial Daniel Quintero hizo que Paloma Valencia, figura del Uribismo en la consulta de la derecha, se retractara por haberlo llamado ladrón sin tener fundamento alguno para sus afirmaciones. Más allá de tratarse de una conducta típica de la derecha, esta retractación deja en evidencia que los candidatos del uribismo solamente usan mentiras para intentar posicionarse, en lugar de priorizar sus propuestas, lo cual los deja muy mal parados.
En un tuit del Centro Democrático del pasado 7 de febrero se posteó un video en el que en un acto de campaña Valencia se refería a Daniel Quintero como ladrón metido en la consulta de la izquierda “Ahí tienen al ladrón de Medellín metido en la Consulta de la izquierda”, sin ninguna prueba de sus afirmaciones y sin ningún proceso penal en firme.

Sin embargo, la rápida acción del equipo de Quintero y del propio precandidato presidencial produjo un efecto contrario al que esperaba Valencia que tuvo que retractarse de lo dicho en un tuit posterior pero con el agravante que tuvo que ser desde su cuenta personal y no desde la del partido que había sido el autor inicial del agravio.

Este tipo de conductas, aunque típicas de la derecha y la extrema derecha, no pueden seguir aceptándose en la política y la campaña electoral presente, pues producen un efecto contrario en el electorado, que más allá de sentirse representado por una calumnia, sigue convenciéndose de que la derecha no es opción para gobernar, pues no solo no proponen sino que se limitan a criticar y a enfatizar en falsedades.



