Que no se reconstruya la precariedad

La reconstrucción del Chocó después del terremoto del pasado 10 de agosto abrió una discusión que va mucho más allá de levantar viviendas y reparar edificios: ¿reconstruir para regresar al punto donde estaba el departamento o aprovechar la tragedia para cerrar las brechas históricas que durante décadas han golpeado a sus comunidades?

La gobernadora Nubia Carolina Córdoba puso el debate sobre la mesa durante la discusión sobre la reconstrucción del departamento y fue enfática en que “no podemos volver al 9 de agosto”. Su planteamiento es que los recursos destinados a la recuperación no pueden limitarse a devolver al Chocó exactamente a las condiciones que tenía antes del sismo. 

Y las cifras muestran por qué.

El terremoto dejó 5.221 viviendas destruidas y otras 27.283 averiadas, mientras que 365 instituciones educativas y 80 centros de salud resultaron afectados. La Gobernación calcula además que más de 110.000 personas están damnificadas. 

Pero el desastre no llegó a un territorio que estuviera en condiciones ideales. Llegó a un departamento que ya arrastraba enormes dificultades en infraestructura, conectividad, vivienda, educación y servicios públicos.

Por eso, para Córdoba, la reconstrucción debe convertirse en una oportunidad para transformar y no simplemente reponer.

La mandataria ha estimado que reconstruir el departamento podría requerir alrededor de $4 billones y al menos cuatro años de trabajo, una dimensión que evidencia que el desafío no se resuelve únicamente con ayudas de emergencia. 

El debate también pone sobre la mesa la responsabilidad del Gobierno Nacional y de los distintos sectores que participarán en la reconstrucción. Durante la visita al departamento se planteó la participación del sector privado y se han anunciado proyectos de infraestructura, conectividad y recuperación económica. 

Pero el mensaje desde el territorio es claro: Chocó no necesita que le devuelvan la precariedad que tenía antes del terremoto. Necesita que la reconstrucción sirva para cerrar las brechas que la tragedia dejó al descubierto.

Porque reconstruir no debería significar simplemente volver a levantar lo que se cayó.

Debería significar que, esta vez, el Chocó pueda levantarse en mejores condiciones que aquellas en las que estaba antes del terremoto.