El IPC que heredó Petro y el que entrega hoy

Los datos muestran un cambio de rumbo: menos presión sobre el costo de vida y más estabilidad para 2026.

Cuando el actual Gobierno asumió, Colombia venía de uno de los peores escenarios inflacionarios de las últimas décadas. En 2022, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) superó el 13 %, golpeando con fuerza el bolsillo de los hogares, disparando arriendos, servicios, alimentos y deudas ajustadas a inflación.

Ese no fue un fenómeno aislado ni accidental. Fue el resultado de años de abandono del mercado interno, dependencia externa, desprotección del ingreso popular y una economía diseñada para beneficiar a unos pocos, mientras el costo de vida se desbordaba para la mayoría.

Lo que recibió este Gobierno

  • Inflación histórica por encima del 13 %
  • Arriendos y servicios con aumentos descontrolados
  • Alimentos y energía encarecidos
  • Ingresos que no alcanzaban

Ese fue el punto de partida.

Lo que hay hoy y se consolida en 2026

Para el periodo 2025–2026, el IPC se ubica alrededor del 5,1 %, menos de la mitad de lo que se registraba antes. Esto no es un discurso: es un dato que se siente en la vida cotidiana.

Con un IPC más bajo:

  • Los arriendos suben menos
  • Los servicios ajustados por IPC aumentan menos
  • Las cuotas, contratos y tarifas indexadas pesan menos
  • El ingreso rinde más

Un ejemplo simple lo demuestra: un arriendo de $1.000.000 que antes podía subir cerca de $90.000 hoy se ajusta en poco más de $50.000. Esa diferencia es comida, transporte o estudio que ya no se pierde.

¿Por qué sí es mérito del Gobierno Petro?

Porque desde 2023 se tomaron decisiones que cambiaron el rumbo:

  • Protección del ingreso mínimo
  • Prioridad al mercado interno
  • Control de choques inflacionarios
  • Estabilización progresiva de precios
  • Enfoque en economía real, no especulativa

Mientras la oposición habla de caos, los datos muestran una economía que se enfría donde más duele: en el costo de vida.

No es magia, es cambio de modelo

Colombia no está perfecta. Pero hoy, rumbo a 2026, el país no vive la inflación asfixiante que dejó el pasado. El IPC bajó, los ajustes se moderaron y el bolsillo respira un poco más.

Si el IPC bajó, los arriendos suben menos y el ingreso rinde más, ¿por qué insisten en negar los avances cuando hay datos muestran la realidad?