el Pacto Histórico lidera y se perfila como ganador

Las más recientes mediciones de opinión pública están dejando un mensaje cada vez más difícil de ocultar: Pacto Histórico se consolida como la principal fuerza política del país, incluso en medio de una fuerte ofensiva mediática y política por parte de los sectores tradicionales de derecha.

A pesar de los intentos por instalar un relato de “desgaste” del Gobierno Nacional, las encuestas muestran que el bloque progresista mantiene una base sólida de respaldo ciudadano, mientras la derecha aparece fragmentada, sin liderazgo claro y con dificultades para conectar con las preocupaciones reales de la gente: el costo de vida, el empleo, la seguridad humana y el acceso a derechos básicos.

El contraste es evidente. Mientras el Gobierno avanza en reformas sociales, recuperación del poder adquisitivo y una agenda centrada en la gente del común, la oposición insiste en el miedo, la desinformación y la obstrucción política, una estrategia que no se traduce en crecimiento electoral ni en confianza ciudadana.

Incluso sectores que históricamente han sido críticos del proyecto progresista hoy se ven obligados a reconocer una realidad incómoda: el Pacto Histórico no solo resiste, sino que marca el ritmo del escenario político nacional, mientras la derecha discute entre sí y pierde cohesión.

Las cifras no responden a discursos ni a titulares de opinión. Reflejan una tendencia clara: el país está comparando modelos de gobierno y tomando nota de quién gobierna para la mayoría y quién defiende privilegios.

Si las encuestas muestran un bloque progresista fortalecido y una derecha en retroceso, la pregunta es inevitable: seguirá la oposición negando la realidad o empezará, por fin, a responderle al país con propuestas y no con miedo.