Ellos se enriquecieron gobernando; Petro no

Uribe, Santos y Duque: enriquecimiento durante y después del poder

En Colombia, la acumulación de riqueza por parte de personas que han ocupado la Presidencia ha sido tema de debate político y social.
A diferencia de la trayectoria patrimonial del presidente Gustavo Petro, que ha sido ampliamente transparente y sin crecimiento explosivo, varios expresidentes han visto cómo sus patrimonios y estructuras familiares consolidaron recursos significativos durante o incluso después de sus gobiernos.

Álvaro Uribe: tierra, rentas y bienes rurales

El expresidente Álvaro Uribe Vélez ha declarado un patrimonio que ronda los 12.300 millones de pesos ante la DIAN, con ingresos principalmente por rentas de capital y actividades agrícolas.

Sin embargo, investigaciones periodísticas han detallado que la familia Uribe aparece vinculada a numerosas propiedades rurales, lotes e inmuebles en distintas regiones del país; un modelo tradicional de acumulación que capitaliza la valorización de tierras, más allá del ejercicio directo de funciones públicas.

Juan Manuel Santos: legado empresarial familiar

Juan Manuel Santos, por su parte, proviene de una familia con tradición económica consolidada. La familia Santos fue propietaria de Casa Editorial El Tiempo, uno de los grupos mediáticos más importantes del país durante décadas, antes de venderlo.

Tras su presidencia (2010-2018), Santos mantuvo su patrimonio ligado a empresas privadas, bienes raíces y estructuras empresariales nacionales y en el exterior, lo que lo ubica entre los expresidentes con mayor riqueza personal declarada públicamente.

Gustavo Petro: sin enriquecimiento personal tras décadas en la política

A diferencia de otros expresidentes, el patrimonio de Gustavo Petro no muestra crecimientos explosivos asociados al ejercicio del poder. Desde antes de llegar a la Presidencia, Petro ha declarado sus bienes de forma transparente, sin incrementos significativos ligados a cargos públicos.

Durante su alcaldía en Bogotá (2012-2015), sus cuentas personales fueron embargadas por decisiones judiciales, situación por la que aún responde con recursos propios. No existe evidencia pública de que haya usado sus cargos para acumular riqueza familiar, pese a llevar décadas en la vida política.

El contraste es claro: dos formas de ejercer el poder. Una que consolida capital y negocios, y otra que no se tradujo en enriquecimiento personal.

Si el presidente del cambio no ha visto su patrimonio crecer con el ejercicio del poder, pero otros expresidentes sí han consolidado riqueza mientras gobernaban, la pregunta queda abierta:

¿cómo garantizar justicia económica y transparencia patrimonial en Colombia, para que el poder no se convierta en un mecanismo de acumulación privada?