Después de promover una playa artificial y una costosa remodelación del estadio Atanasio Girardot, Federico Gutiérrez estudia la venta de activos de EPM y nuevas fuentes de financiación. La discusión ya no es solamente cuánto dinero tiene Medellín, sino en qué decidió gastarlo su alcalde.
El alcalde Federico Gutiérrez tendrá que explicar las prioridades de inversión de su administración. Mientras ha promovido proyectos millonarios como el «Mar Medellín» y la modernización del estadio Atanasio Girardot, ahora aparecen propuestas para vender activos de EPM y buscar nuevos recursos ante la reducción de las transferencias que recibirá la ciudad.
La situación abre una pregunta inevitable: ¿por qué se anuncian obras de alto costo mientras Medellín necesita encontrar dinero para sostener sus compromisos y atender las necesidades más importantes de sus habitantes?
Casi un billón en anuncios para playa artificial y estadio
El proyecto «Mar Medellín», que contempla una playa artificial en el aeroparque Juan Pablo II, fue anunciado con una inversión superior a $195.000 millones. Por su parte, la modernización del estadio Atanasio Girardot fue presentada inicialmente con un presupuesto superior a $750.000 millones.
Entre los dos proyectos, los anuncios se acercan a $945.000 millones. Son cifras que obligan a examinar las prioridades del gobierno distrital, especialmente cuando la ciudad enfrenta necesidades en infraestructura, servicios públicos y programas sociales.
El congresista Alejandro Toro ha sido enfático en exigir explicaciones al Alcalde y exigirle que gobierne sin echarle la culpa a Petro o a Quintero, pues es él quien lleva casi 7 años como alcalde. Además dice que no tiene dinero pero anuncia “inversiones” millonarias en temas que no son prioritarios para los habitantes de la ciudad.
¿Ahora la salida sería vender activos?
Las transferencias previstas de EPM para Medellín en 2027 habrían pasado de $2,8 billones a cerca de $1,5 billones, una diferencia aproximada de $1,3 billones. En ese contexto, la administración y EPM estudian alternativas financieras, incluida la venta de activos, mientras la crisis de Afinia continúa afectando los resultados de la empresa.
Pero vender patrimonio público no puede convertirse en una respuesta que evite discutir las decisiones de gasto de la Alcaldía.
Los ciudadanos tienen derecho a saber qué proyectos estaban financiados desde el presupuesto aprobado, cuáles fueron incorporados posteriormente, cuánto dinero se ha comprometido y qué inversiones esenciales podrían quedar sin recursos.
El debate de fondo es sencillo: antes de desprenderse de activos de una empresa pública, Federico Gutiérrez debe rendir cuentas sobre las prioridades en las que decidió invertir el dinero de Medellín.





