En Colombia hay un patrón que se repite casi como un ritual político: cuando se acercan las elecciones, el discurso del miedo vuelve al centro del debate.
Durante los últimos meses, varios sectores de la oposición han insistido en que el país vive una “crisis total” bajo el gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, al revisar los datos oficiales y el contexto histórico, el panorama es más complejo que el relato de catástrofe que circula en redes y discursos políticos.
La economía no colapsó
Uno de los argumentos más repetidos durante la campaña presidencial de 2022 era que Colombia entraría en una debacle económica si ganaba Petro.
Pero las cifras cuentan otra historia:
- En 2022 la economía colombiana creció 7,3%, uno de los crecimientos más altos de América Latina.
- En 2023 el crecimiento fue menor, pero el país evitó la recesión que muchos analistas anunciaban.
- La inflación, que había superado el 13%, empezó a bajar progresivamente durante 2024.
Es decir, el escenario de “quiebra nacional” que algunos sectores anunciaban nunca ocurrió.
El discurso de la inseguridad
Otro de los ejes del debate ha sido la seguridad. Gobernantes regionales como Federico Gutiérrez en Medellín y Andrés Julián Rendón en Antioquia han advertido reiteradamente sobre una supuesta crisis generalizada.
Pero expertos en seguridad señalan que el comportamiento de la violencia en Colombia es históricamente fluctuante y suele intensificarse como tema central del debate político en épocas electorales.
Por ejemplo:
- Colombia llegó a tener tasas de homicidio superiores a 80 por cada 100.000 habitantes en los años 90.
- Hoy esa cifra ronda 24 por cada 100.000, muy por debajo de los niveles históricos.
Esto no significa que el problema esté resuelto, pero sí que el país está lejos de los niveles de violencia que tuvo durante décadas.
El miedo como herramienta política
El politólogo estadounidense Murray Edelman describía hace décadas cómo los discursos de crisis pueden convertirse en herramientas políticas para movilizar votantes.
En Colombia, este fenómeno suele aparecer cuando se discuten reformas profundas como:
- la reforma laboral
- la reforma pensional
- la reforma a la salud
En estos debates, los cambios estructurales suelen presentarse como amenazas antes que como discusiones de fondo.
Una narrativa que se repite
No es la primera vez que ocurre.
En distintos momentos de la historia reciente, varios gobiernos fueron acusados de llevar al país al desastre inminente. Sin embargo, las instituciones del país han seguido funcionando y la economía ha continuado creciendo con altibajos.
Por eso, más que un diagnóstico técnico, muchos analistas ven en el discurso del “todo está peor que nunca” una estrategia política clásica para ganar apoyo electoral.



