TRUMP AMENAZÓ, PETRO RESPONDIÓ: de pie, sin rodilleras

En medio de la crisis diplomática y del ambiente de movilización ciudadana por la soberanía, el presidente Gustavo Petro habló por primera vez con Donald Trump desde su regreso al poder. La llamada desescaló la tensión inmediata, abrió la puerta a una reunión en la Casa Blanca y, sobre todo, dejó un mensaje político de fondo: Colombia no acepta amenazas, ni tutelajes, ni “órdenes” como si esto fuera una colonia. 

¿QUÉ PASÓ Y POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Durante los últimos días, la relación bilateral entró en un punto crítico luego de declaraciones y gestos hostiles desde la Casa Blanca, en un contexto regional todavía más explosivo tras la operación de EE. UU. en Venezuela. La respuesta del Gobierno colombiano fue política y diplomática: convocar defensa pública de la soberanía y, al mismo tiempo, abrir un canal directo para evitar una escalada mayor. 

Según reportes de prensa, la conversación duró cerca de una hora, se movió desde Washington y tuvo mediación del senador republicano Rand Paul; en esa misma llamada se terminó de destrabar la invitación de Trump para que Petro visite la Casa Blanca. 

Trump, por su parte, publicó un mensaje en el que calificó la llamada como positiva y dijo que esperaba reunirse con Petro pronto en Washington. 

LOS DOS TEMAS CENTRALES DE LA LLAMADA
1. Venezuela y el pulso por la soberanía regional. Petro venía denunciando la gravedad del escenario regional y, de acuerdo con reportes, planteó salidas diplomáticas para evitar que la crisis termine incendiando la frontera y la región. 
2. Narcotráfico, cooperación y “desacuerdos” bilaterales. El propio Petro explicó que hablaron de drogas y de la relación bilateral; Trump también enmarcó la conversación en ese mismo paquete. 

EL FONDO POLÍTICO: DIGNIDAD NACIONAL

Lo que dejó este episodio no es solo una llamada: es un precedente. Petro convirtió una amenaza en una discusión política pública sobre soberanía, exigió trato respetuoso y mostró que Colombia puede hablar con Estados Unidos sin arrodillarse. Incluso medios internacionales registraron la tensión previa (amenazas, sanciones y escalada verbal) y el giro posterior tras la llamada. 

Y mientras sectores de oposición empujan la “rodillera diplomática”, el mensaje que se instala es otro: el país no se conduce desde el miedo. Se conduce desde la dignidad. 

¿vamos a volver a la época de agachar la cabeza… o vamos a sostener un país que se respeta y se hace respetar?

https://x.com/petrogustavo/status/2009272084925460694?s=46