Las elecciones legislativas de 2026 dejaron un mensaje claro en las urnas: el Pacto Histórico se consolidó como la primera fuerza política del país en el Senado, confirmando el crecimiento del proyecto político que llegó al poder en 2022.
Con más del 83 % de las mesas escrutadas, la coalición progresista obtuvo 3.599.411 votos, equivalentes al 22,8 % de la votación nacional, superando ampliamente a su principal competidor, el Álvaro Uribe Vélez y su partido Centro Democrático, que alcanzó cerca de 2,47 millones de votos (15,7 %).
Este resultado convierte al Pacto Histórico en la bancada con mayor respaldo ciudadano en el Senado para el periodo 2026-2030, consolidando al progresismo como el bloque político más votado del país.
Un cambio en el mapa político
La votación confirma una tendencia que se viene consolidando desde las elecciones de 2022: el crecimiento del bloque progresista y el debilitamiento relativo del uribismo como fuerza dominante.
El resultado también tiene un significado político mayor: por primera vez en décadas, un proyecto político surgido de los movimientos sociales, sindicales y populares logra consolidarse como la principal fuerza electoral en el Congreso colombiano.
Además, la jornada electoral se interpretó como una medición clave de fuerzas de cara a las elecciones presidenciales de 2026, donde el progresismo buscará mantener el rumbo de las reformas sociales impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
El Congreso que definirá el rumbo del país
El nuevo Congreso estará marcado por un escenario político donde el Pacto Histórico lidera la votación, mientras partidos tradicionales como el Partido Liberal Colombiano, el Partido Conservador Colombiano y el Partido de la U podrían convertirse en actores clave para la construcción de mayorías.
Más allá de los números, el resultado refleja un país que sigue polarizado pero donde el proyecto progresista mantiene una base electoral sólida.
Las urnas hablaron
La elección legislativa deja una conclusión política clara: el Pacto Histórico no solo gobierna, también lidera electoralmente el país.
El resultado redefine el equilibrio de poder en el Congreso y marca el punto de partida de la disputa política que definirá el rumbo de Colombia en los próximos años.



