Hay plata, pero no donde debería

Mientras sectores de oposición repiten el libreto del “déficit fiscal” para justificar recortes sociales o nuevas cargas tributarias sobre la gente, el presidente Gustavo Petro abrió un debate de fondo: en las fiducias de las concesiones viales hay cerca de 18 billones de pesos en recursos públicos que podrían regresar al Estado.

Estos recursos no son —como algunos titulares han querido hacer creer— una “devolución de peajes a los usuarios”. Se trata de dinero público comprometido en contratos de concesión, depositado en fiducias como parte del modelo de infraestructura vial, y que en muchos casos no ha sido ejecutado o permanece inmovilizado mientras el país enfrenta presiones fiscales.

¿De dónde salen los 18 billones?

El propio presidente explicó que una parte significativa de los recursos destinados a proyectos viales permanece retenida en fiducias administradas por concesionarios, incluso en obras con retrasos, problemas contractuales o ejecución parcial. En casos como el de Mulaló–Loboguerrero, el Gobierno ha señalado que hay recursos públicos que deberían retornar al presupuesto nacional.

¿Qué propone el Gobierno?

La propuesta del presidente Petro apunta a revisar el modelo de concesiones y recuperar esos recursos para:

  • Ayudar a cubrir el déficit fiscal
  • Evitar una nueva reforma tributaria
  • Proteger la inversión social
  • Reducir la presión sobre el bolsillo de la gente

En palabras simples: antes de subir impuestos, el Gobierno plantea recuperar la plata pública que hoy está quieta en manos de privados.

Un choque de modelos

Aquí el debate es político y estructural.

Mientras gobiernos anteriores normalizaron un esquema donde el Estado asume riesgos y los privados aseguran rentabilidad, el actual Gobierno cuestiona que miles de millones de pesos públicos estén congelados en fiducias mientras se pide “austeridad” para salud, educación o subsidios.

La oposición, que durante años defendió el modelo de concesiones sin mayor control, ahora guarda silencio frente a estos recursos, pero exige recortes cuando se trata de derechos sociales.

Lo que NO es esta propuesta

  • No es eliminar los peajes de inmediato
  • No es devolver dinero directamente a los usuarios
  • No es una medida improvisada

Es una discusión de fondo sobre el uso del dinero público, el papel del Estado y quién carga realmente con el ajuste fiscal.

El mensaje político

Petro vuelve a insistir en una idea central de su gobierno: el ajuste no puede recaer siempre sobre la ciudadanía, mientras grandes sumas de dinero público permanecen protegidas en esquemas financieros que benefician a unos pocos.

La pregunta es inevitable:

¿por qué cuando se trata de recuperar recursos públicos retenidos en fiducias hay resistencia, pero cuando se trata de recortar derechos o subir impuestos sí hay urgencia?