En una región que durante décadas simbolizó el abandono estatal, el presidente Gustavo Petro entregó una nueva Planta de Tratamiento de Agua Potable en Yotojoroin, zona rural de Uribia, en La Guajira. La obra, financiada en su totalidad por el Gobierno Nacional, beneficiará directamente a más de 5.000 personas y cerca de 1.300 estudiantes.
Durante décadas, las comunidades indígenas y rurales de este departamento vivieron sin acceso estable a agua potable, dependiendo de jagüeyes contaminados o del costoso transporte en carrotanques. Esta situación estuvo asociada a graves crisis humanitarias, especialmente en la niñez Wayúu, donde la desnutrición y las enfermedades por consumo de agua no apta cobraron cientos de vidas.
El impacto real en la vida de las comunidades
Según el Gobierno, con esta entrega ya son cuatro las plantas de tratamiento que entran en operación en el departamento como parte de un plan integral para ampliar la cobertura hídrica.
El presidente destacó que estas obras ya han tenido resultados concretos: la mejora en la calidad del agua ha contribuido a reducir la mortalidad infantil, con un impacto estimado en 465 vidas salvadas. La meta, aseguró, es alcanzar al menos 500.000 beneficiarios en La Guajira y llevar a cero las muertes asociadas a la falta de agua potable.
Para las comunidades, el cambio es profundo: significa acceso permanente a agua segura, reducción de enfermedades gastrointestinales, mejores condiciones para la educación y una transformación en la calidad de vida cotidiana.
Un cambio frente a gobiernos que nunca llegaron
Históricamente, La Guajira fue escenario de promesas incumplidas y proyectos inconclusos en materia de infraestructura básica. Durante años, informes de organismos nacionales e internacionales documentaron corrupción, mala gestión y abandono institucional, mientras miles de familias continuaban sin acceso a servicios esenciales.
El Gobierno actual ha planteado que su estrategia busca romper ese ciclo mediante inversión directa, ejecución pública y priorización territorial, enfocando recursos en regiones históricamente excluidas.
Agua, energía y desarrollo regional
Durante el evento, el mandatario también propuso avanzar en una alianza energética entre La Guajira y el occidente de Venezuela, con participación del pueblo Wayúu, para impulsar proyectos de energía solar, agua y gas que fortalezcan el desarrollo regional.
La iniciativa se enmarca dentro de la apuesta del Gobierno por la transición energética y por convertir a La Guajira en un eje estratégico de producción de energías limpias.
Una transformación que apenas comienza
La entrega de esta planta simboliza un cambio en la presencia del Estado en territorios históricamente olvidados. Más allá de la infraestructura, representa un avance en dignidad, salud pública y equidad territorial.



