Crisis de credibilidad en la televisión colombiana: medios alternativos mandan la parada



Caracol y RCN pierden audiencias por su sesgo informativo y desconexión con el país real


La fuerte caída de rating que registraron Caracol Televisión y Canal RCN durante el cierre de 2025 no es un hecho aislado ni producto exclusivo de la temporada decembrina. Es, cada vez más claramente, el resultado de una pérdida sostenida de credibilidad frente a una ciudadanía que ya no se siente representada por la forma en que estos medios narran la realidad del país.

Según cifras de medición de audiencia, ambos canales cerraron el año con sus niveles más bajos de sintonía en años , incluso en franjas históricamente fuertes como los noticieros y programas de entretenimiento. En varios días, RCN no logró superar el 3 % de rating, mientras Caracol registró caídas significativas frente a sus promedios habituales.

Detrás de estos números hay un problema más profundo la gente dejó de creerles. Durante años amplios sectores de la ciudadanía han denunciado que la televisión tradicional presenta la información de manera sesgada priorizando los intereses de los grandes grupos económicos las élites políticas tradicionales y los sectores más ricos del país mientras invisibiliza los problemas reales del pueblo.

La cobertura reiterada contra las reformas sociales, el tratamiento desigual a las protestas la minimización de las crisis territoriales y la narrativa permanente de miedo e inseguridad y ataques al presidente Gustavo Petro han erosionado la confianza ciudadana. Para millones de colombianos estos noticieros dejaron de informar y pasaron a opinar desde el poder.

Esta pérdida de credibilidad también ha tenido consecuencias laborales. En 2025 se registraron despidos masivos de periodistas y trabajadores en distintos medios tradicionales especialmente en radio como parte de procesos de reestructuración empresarial.

Frente a esta situación el ministro de Trabajo Antonio Sanguino fue enfático al advertir que no se permitirán despidos injustificados ni violaciones a los derechos laborales señalando que su cartera adelanta vigilancia sobre estos procesos para proteger a las y los trabajadores de los medios.

El mensaje fue claro la crisis empresarial no puede descargarse sobre quienes hacen el trabajo informativo.

Mientras la televisión tradicional pierde audiencia las redes sociales los medios digitales y los proyectos independientes crecen con fuerza. Plataformas como Notitoro y cientos de comunicadores populares han logrado conectar con la ciudadanía porque hablan desde el territorio desde la experiencia cotidiana y sin obedecer a las agendas de los poderosos.

¿Seguirán los grandes medios defendiendo a los poderosos, o empezarán a escuchar al país real que ya les dio la espalda?