desde este 1 de octubre millones de conductores tendrán que sacar más dinero de sus bolsillos para llenar el tanque.
El incremento establecido por el Gobierno es de $46 por galón en promedio, llevando el precio de referencia en las 13 principales ciudades de $15.886 a $15.933. En Medellín, el galón queda en $16.297; en Bogotá, en $16.377, y en Cali, en $16.386.
Aunque el aumento se mide por galón, su impacto no se queda únicamente en las estaciones de servicio. El precio de los combustibles tiene incidencia sobre el transporte de personas y mercancías, por lo que cualquier incremento vuelve a poner presión sobre los gastos cotidianos de los hogares y sobre los costos de diferentes actividades económicas.
Para quienes utilizan carro o motocicleta diariamente para trabajar, estudiar o desplazarse, el nuevo precio significa pagar más cada vez que sea necesario tanquear. El efecto también puede trasladarse a otros sectores cuando aumentan los costos asociados al transporte.
El contraste con septiembre es evidente. Durante ese mes, el Gobierno había decidido mantener congelados los precios de la gasolina y el ACPM como una medida de alivio ante la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Ahora, con el inicio de octubre, ese congelamiento llega a su fin para la gasolina.
El ACPM, por su parte, permanecerá estable durante octubre, con un precio promedio de referencia de $11.320 por galón en las principales ciudades. En Medellín, el valor continuará en $11.641.
El Gobierno atribuye el nuevo aumento de la gasolina a la actualización de uno de los componentes utilizados para calcular su precio, particularmente el valor reconocido al etanol. Sin embargo, para los consumidores el resultado es mucho más sencillo: desde hoy, llenar el tanque cuesta más.
El nuevo incremento vuelve a poner sobre la mesa el impacto que tienen las decisiones sobre los combustibles en el bolsillo de los colombianos. En un país donde millones de personas dependen de vehículos y motocicletas para trabajar y movilizarse, cada aumento termina convirtiéndose en un nuevo gasto que deben asumir los hogares.
Octubre comienza así con una nueva presión sobre el presupuesto familiar: la gasolina sube, el dinero alcanza para menos y quienes necesitan tanquear con frecuencia serán los primeros en sentirlo.





