Los medios de comunicación tradicionales, propiedad de grandes conglomerados empresariales, aparentemente habrían tomado partido político y ello los ha llevado a desinformar y faltar a su compromiso de aportar elementos para la comprensión de la realidad a los ciudadanos. Uno de los más evidentes sería la revista Semana que produjo información falsa y gracias a la reacción de los ciudadanos y las entidades del Estado tuvo que retractarse.
En concreto la revista Semana informó que el Sistema de Medios Públicos, RTVC, habría firmado un contrato de maquillaje y camarógrafo personal para la primera dama, Verónica Alcocer, obviando que el contrato es para todas las oficinas de presidencia y su equipo de comunicaciones, para presentarlo como un capricho personal que favorecía a una sola persona y que enriquecía, de manera desproporcionada a un solo contratista.

Aunque la revista tuvo que hacer la rectificación descarga prácticamente toda la responsabilidad en la fuente, pero olvidan que el trabajo periodístico tendría que confrontar fuentes para poder ofrecer información verás y ajustada a la realidad, además no asume su responsabilidad en la difusión que otros medios dieron de esta misma noticia tomando como fuente a un medio de información que sigue demostrando su parcialidad.
Afortunadamente las redes sociales se han erigido como un control ciudadano a los medios tradicionales y en ello el gobierno del Cambio ha sabido gestionar sus comunicaciones, tras una avalancha de desconfianza ciudadana en quienes siempre han tenido el monopolio de la información.



