MEDELLÍN SERÁ EL CORAZÓN DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA: EL GOBIERNO NACIONAL LE APUESTA A LA SOBERANÍA SANITARIA EN ANTIOQUIA
El presidente Gustavo Petro anunció el inicio de uno de los proyectos industriales más ambiciosos en materia de salud en las últimas décadas: la construcción de una gran planta pública de medicamentos en Medellín, que convertirá a la ciudad en el principal centro de producción farmacéutica de Colombia.
La iniciativa contará con una inversión superior a $423.000 millones y será desarrollada en alianza con la Universidad de Antioquia y el Instituto Nacional de Salud.
Un cambio histórico en el modelo de salud
Actualmente, Colombia importa cerca del 70% de los medicamentos que consume, lo que ha generado durante años:
- Altos precios
- Escasez de fármacos
- Dependencia de multinacionales
- Vulnerabilidad ante crisis globales
Medellín, eje de la soberanía sanitaria
El proyecto hace parte del CONPES de soberanía sanitaria, una estrategia nacional que contempla inversiones por $1,37 billones hasta 2035 para recuperar la capacidad científica e industrial del país.
La elección de Medellín no es casual:
- Tiene uno de los ecosistemas universitarios más fuertes del país
- Cuenta con infraestructura científica y tecnológica
- Posee tradición industrial
Con esta apuesta, la ciudad se perfila como el epicentro de una nueva etapa productiva en el sector salud.
Una apuesta nacional que llega a Antioquia pese a la oposición política
El anuncio también tiene un fuerte mensaje político: mientras sectores de la dirigencia regional mantienen una postura crítica frente al Gobierno Nacional, esta inversión demuestra que la apuesta por el desarrollo industrial y científico incluye de manera directa a Antioquia y a Medellín.
El proyecto no solo busca mejorar el acceso a medicamentos, sino también generar empleo calificado, fortalecer la investigación pública y dinamizar la economía regional.
Impacto en el bolsillo de la gente
La producción nacional permitirá:
- Reducir intermediarios
- Bajar costos de importación
- Tener mayor control estatal sobre precios
Lo que se traduce en medicamentos más baratos y mayor estabilidad para el sistema de salud.



