Abelardo de la Espriella confirmó lo que muchos en el país ya temían y es que acabará con todo lo que tiene que ver con la construcción de paz y con el cumplimiento del acuerdo final con la guerrilla de las FARC también acaba con el alto comisionado de paz y las agencias que tienen que ver con la reincorporación.
Los anuncios recientes de la Espriella elevan las alertas no solamente porque está envías de acabar con la infraestructura estatal que permitía por lo menos hacer esfuerzos por la paz y los convierte en agencias de guerra como sucederá con la oficina del alto comisionado para la paz que se convierte en la consultoría nacional de seguridad.
Con estas decisiones se cierra la puerta a cualquier posibilidad de que Colombia salga del conflicto pues desconoce que ni la seguridad democrática de Uribe ni la zona de despeje de pastrana ni las negociaciones del Ralito de la de las que él participó como asesor de los paramilitares acabaron con el conflicto es decir con más guerra lo que generará es más guerra.
Paradójicamente el señor de la Espriella desconoce que la única política que ha servido para reducir muertes tanto en la fuerza pública como en la población civil ha sido la política de la paz es decir que lo que hará será enviar como carne de cañón a los jóvenes pobres a quienes dice honrar y a quienes la extrema derecha llama héroes al parecer para justificar lo que algunos interpretan como sed de sangre.




