Un nuevo debate se abrió en el país luego de que Ana Lucía Pineda, esposa del presidente electo Abelardo de la Espriella, afirmara durante un encuentro de mujeres en Cartagena que “se debe retirar la ideología de género de las escuelas y volver a los valores tradicionales de la familia para proteger a nuestros niños”. Sus declaraciones se viralizaron rápidamente y provocaron una ola de reacciones en redes sociales.
Las críticas provinieron principalmente de organizaciones sociales, activistas y ciudadanos que consideran que este tipo de discursos desconoce los avances en materia de derechos, diversidad e inclusión, y podría abrir la puerta a políticas que limiten la educación con enfoque de derechos humanos y respeto por la diferencia.
El término “ideología de género” ha sido utilizado durante años por sectores conservadores para cuestionar programas de educación sexual integral, políticas de igualdad y medidas de protección hacia la población LGBTIQ+. En contraste, organismos de derechos humanos y entidades educativas sostienen que estos enfoques buscan prevenir la discriminación, la violencia y el acoso escolar, además de promover el respeto por la diversidad.
Las declaraciones de Pineda también han reavivado el debate sobre el rumbo que tomarían las políticas educativas del nuevo gobierno, especialmente tras el anuncio de Viviane Morales como ministra de Educación, una figura reconocida por sus posturas conservadoras en temas de familia y educación.
Mientras seguidores del presidente electo respaldan el llamado a fortalecer los valores familiares, otros sectores advierten que cualquier reforma educativa deberá respetar los principios constitucionales de igualdad, pluralismo y no discriminación, por lo que el debate apenas comienza.



