La Rectoría suspendió la presencialidad justo el día del encuentro “Conversando con Petro”, pero ASPU mantuvo la convocatoria. El expresidente ingresó al campus entre estudiantes que lo recibieron con aplausos y expresiones de respaldo, mientras continuó la controversia por la decisión administrativa.
La suspensión de las clases presenciales no impidió que Gustavo Petro llegara a la Universidad del Atlántico ni que decenas de estudiantes se concentraran para recibirlo y acompañar su ingreso al campus. Videos y reportes de la jornada muestran al expresidente rodeado por jóvenes que lo saludaron, aplaudieron y se acercaron a tomarse fotografías. La imagen terminó contrastando con la decisión tomada apenas un día antes por la Rectoría de suspender todas las actividades académicas y administrativas presenciales de la sede Norte precisamente durante la jornada en que estaba programado el encuentro con Petro.
Los planteamientos de Petro elevan de nuevo el debate al interior de la educación pública superior
Petro concentró su intervención en la financiación de la educación superior pública y el riesgo de que el presupuesto del nuevo Gobierno implique un retroceso en los recursos para las universidades. Durante su encuentro con directivos de ASPU abordó el impacto de los recortes denunciados por el sector y defendió la política de fortalecimiento de las instituciones públicas impulsada durante su administración.
En su balance al terminar el Gobierno, Petro sostuvo que el presupuesto destinado a educación había aumentado cerca de 50 % frente a 2022 y que la ampliación de cobertura había permitido crear 425.000 nuevos cupos, con la meta de llegar a 500.000. Estas cifras corresponden al balance presentado por el propio Petro.
El expresidente también defendió como uno de sus principales legados educativos la reforma al esquema de financiación de las universidades públicas, aprobada durante su Gobierno, que modificó la fórmula para que los recursos evolucionen de acuerdo con los costos reales de la educación superior y no únicamente con la inflación.
El Ministerio de Educación fijó además como objetivo de largo plazo llevar la inversión pública en educación superior al equivalente del 1 % del PIB. En Uniatlántico, la discusión aterrizó en una preocupación inmediata: profesores y sectores estudiantiles cuestionan que el presupuesto presentado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella pueda reducir recursos para las instituciones públicas y reclamaron específicamente mayor financiación para la Universidad del Atlántico.
Los jóvenes terminaron ocupando el centro de la jornada
La decisión encontró una respuesta inmediata de profesores y sectores políticos. ASPU rechazó la suspensión, la calificó como autoritaria y mantuvo la convocatoria, defendiendo que una universidad pública debe ser escenario de discusión política, académica y social. La representante Andrea Vargas también cuestionó la medida. El sindicato recordó que el propio Estatuto General de Uniatlántico reconoce las expresiones sociales, la libertad de consensos y disensos y la participación política individual y colectiva de los integrantes de la comunidad universitaria.
Las imágenes de este martes dejaron además un elemento político relevante: Petro continúa teniendo capacidad de convocatoria entre sectores estudiantiles después de terminar su Presidencia. En Uniatlántico fue recibido con aplausos, gritos y expresiones de respaldo de parte de los jóvenes que se concentraron a su alrededor. Esto documenta el respaldo de los asistentes, aunque no permite extrapolarlo al conjunto de estudiantes de la Universidad ni a la juventud colombiana. Chica Noticias
El encuentro tampoco era solamente un acto alrededor de la figura del expresidente. La convocatoria de ASPU tenía como eje el presupuesto destinado a las universidades públicas y la situación financiera de la educación superior. Petro se reunió con directivos de la organización sindical para discutir los recursos del sector y el impacto que tendría el presupuesto sobre las instituciones públicas. Noticias Coopercom
Petro entró a la Universidad, estudiantes se congregaron para recibirlo y profesores mantuvieron el debate sobre la financiación de la educación pública. La discusión que queda abierta no es solamente sobre el expresidente, sino sobre hasta dónde puede llegar una administración universitaria al restringir la presencialidad frente a una convocatoria política y dónde comienza el derecho de estudiantes y profesores a convertir la universidad pública en escenario de deliberación.





