Más de 100 periodistas, artistas e intelectuales suscribieron carta contra el dogmatismo del Gobierno

Periodistas, artistas e intelectuales cuestionan el dogmatismo del Gobierno de De la Espriella y defienden la libertad de pensamiento y la diversidad.

Figuras como Fidel Cano, Enrique Santos Calderón, Piedad Bonnett, Margarita Rosa de Francisco y Jesús Abad Colorado suscribieron un manifiesto en defensa de la libertad de pensamiento, la educación laica y la diversidad cultural.

Un grupo de más de 100 periodistas, escritores, artistas, académicos y gestores culturales alzó su voz contra la llamada «batalla cultural» del Gobierno de Abelardo de la Espriella y denunció el uso de instituciones públicas para promover visiones religiosas e ideológicas particulares.

El manifiesto, titulado En defensa de la diversidad de las ideas, las creencias y las culturas, fue publicado el 19 de octubre y cuestiona las recientes decisiones del Ministerio de Cultura y los cambios impulsados en el Instituto Caro y Cuervo, bajo la dirección de Sergio Vélez.

Entre los firmantes aparecen reconocidas figuras como Fidel Cano, Enrique Santos Calderón, María Elvira Samper, Vladdo, Piedad Bonnett, Margarita Rosa de Francisco, Jesús Abad Colorado, Rodrigo Uprimny y Patricia Lara Salive.

“Invitamos a la ministra a enfrentar los verdaderos retos que tiene la educación: Desigualdad, calidad, inteligencia artificial o manejo de redes en menores, entre otros. Por atender problemas imaginarios el ministerio está desatendiendo los verdaderos obstáculos. Contrario a lo que creen tampoco está enfrentando ningún problema real en las culturas, los saberes o las artes.”

Exigen respetar la Constitución de 1991, garantizar una educación laica

Los suscriptores advierten que la denominada batalla cultural amenaza derechos conquistados por las mujeres, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y la población LGBTI. También rechazan que las convicciones religiosas de los funcionarios se conviertan en políticas de Estado.

El documento exige respetar la Constitución de 1991, garantizar una educación laica, proteger la libertad religiosa y evitar la censura de libros, autores y expresiones artísticas.

La declaración representa un cuestionamiento colectivo a la orientación cultural del Gobierno y una defensa de la pluralidad democrática frente a cualquier intento de imponer una visión única desde el poder público.