La reforma tributaria del Gobierno plantea ampliar el IVA del 19 % a distintos productos de consumo cotidiano. Fríjoles, plátano, tomate, cebolla, café, pastas, lentejas, azúcar, chocolate y queso fresco también estarían en la lista de los alimentos que suben de precio.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella presentó ante el Congreso una reforma tributaria que propone aumentar al 19 % el IVA de determinados alimentos y productos de consumo cotidiano, mediante la eliminación de tarifas reducidas y beneficios tributarios.
La propuesta ha generado preocupación por su posible impacto sobre el bolsillo de las familias colombianas, especialmente de los hogares trabajadores que destinan una parte importante de sus ingresos a la alimentación.
Los alimentos que están en el centro de la polémica
Entre los productos señalados en las denuncias públicas sobre la reforma se encuentran:
- Alimentos básicos: fríjoles secos, plátano, tomate, cebolla, lentejas secas y queso fresco.
- Productos de consumo cotidiano: café, pastas secas, azúcar y chocolate de mesa.
- Otros alimentos procesados: galletas dulces y saladas, cereales de desayuno, tostadas industriales, ponqués empacados, conservas de maíz y arvejas, champiñones preparados, frutas en almíbar y compotas.
- Salsas y preparaciones: mayonesa, salsa de tomate, mostaza, aderezos, sopas deshidratadas y cubos de caldo.
- Dulces y productos cárnicos procesados: chocolatinas, caramelos, jamones, tocineta, salchichas y algunas conservas de carne.

La lista reúne productos mencionados en reportes sobre la reforma y otros incluidos en una denuncia política del representante Alejandro Toro.
Del 5 % al 19 %: el impacto sobre los consumidores
Uno de los cambios propuestos es eliminar tratamientos preferenciales para determinados productos que actualmente pagan una tarifa reducida. Cuando un alimento pasa de pagar el 5 % al 19 %, el impuesto aumenta 14 puntos porcentuales. Aunque esto no significa automáticamente que el precio final suba un 14 %, sí representa una mayor carga tributaria que podría trasladarse a los consumidores.
La discusión resulta especialmente sensible cuando se trata de alimentos habituales en la dieta colombiana. El Gobierno defiende la iniciativa como una herramienta para mejorar las finanzas públicas y simplificar el sistema tributario. Pero ampliar el IVA sobre alimentos plantea una discusión sobre quién terminará pagando el ajuste fiscal.
La pregunta central es si las devoluciones prometidas serán suficientes para proteger a las familias y evitar que una mayor carga tributaria termine encareciendo sus compras habituales.





