El Gobierno devolvió a Thomas Greg & Sons un contrato por más de $240.000 millones, mientras Portugal presentó una protesta diplomática por el manejo del convenio impulsado durante la administración Petro. La decisión amenaza un proyecto de transferencia tecnológica que buscaba que Colombia produjera sus propios pasaportes.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella devolvió a Thomas Greg & Sons el negocio de los pasaportes colombianos, mediante una contratación directa por aproximadamente $240.000 millones. La decisión provocó una controversia diplomática con Portugal y puso en riesgo el proyecto que buscaba que Colombia dejara de depender de empresas privadas para fabricar sus documentos de viaje.
El 27 de octubre, la Cancillería confirmó la contratación de la Unión Temporal Documentos de Viaje 2027, integrada por Thomas Greg & Sons y Thales, por un periodo de hasta 15 meses. La contratación se realizó mediante la figura de urgencia manifiesta, sin una licitación competitiva para este contrato temporal.
Portugal protesta por el convenio que Colombia está dejando en el limbo
La Casa de la Moneda de Portugal y la empresa pública francesa In Groupe habían sido vinculadas al modelo de producción de pasaportes impulsado durante el gobierno de Gustavo Petro. El convenio, valorado en aproximadamente $1,3 billones y proyectado hasta 2036, contemplaba que la Imprenta Nacional asumiera progresivamente la fabricación de las libretas mediante transferencia tecnológica, capacitación y desarrollo de capacidades industriales propias.
El proyecto avanzaría en cuatro etapas: personalización de pasaportes en Colombia, montaje de procesos productivos, impresión de componentes internos y fabricación de las páginas de datos. La última fase estaba prevista para 2036, cuando Colombia podría contar con mayor autonomía para producir sus documentos.
Sin embargo, la Casa de la Moneda de Portugal manifestó su inconformidad con la Cancillería por las afirmaciones que esta hizo ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca sobre un informe técnico de ejecución del convenio.
El Gobierno portugués también remitió una nota diplomática de protesta, mientras las entidades europeas insisten en que el convenio sigue vigente y puede continuar ejecutándose.
¿Por qué vuelve Thomas Greg? ¿Un favor político convertido en contrato?
El regreso de Thomas Greg ocurre después de que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca suspendiera provisionalmente la ejecución del convenio entre la Cancillería y la Imprenta Nacional. La medida judicial no constituye una sentencia definitiva que anule el acuerdo con Portugal.
Pero el interrogante central permanece: ¿qué ocurrirá con la inversión, la capacitación y la transferencia de tecnología que Colombia había acordado para producir sus propios pasaportes?
El expresidente Gustavo Petro cuestionó el regreso de Thomas Greg y lo relacionó con sus denuncias sobre el manejo de sistemas tecnológicos electorales. Sin embargo, esa relación no ha sido demostrada y no existe evidencia pública suficiente para concluir que el contrato sea una contraprestación política.
Lo que sí está documentado es que Thomas Greg recuperó un negocio millonario, mientras el convenio de transferencia tecnológica con Portugal quedó sometido a una incertidumbre jurídica y administrativa que amenaza su continuidad.
La excanciller Rosa Villavicencio también advirtió sobre el riesgo de una eventual reclamación económica de Portugal, que podría alcanzar los US$68 millones si se configurara un incumplimiento contractual.
El debate de fondo no consiste solamente en garantizar que los colombianos reciban sus pasaportes. También está en juego la posibilidad de que el país desarrolle la capacidad industrial y tecnológica para producirlos sin depender indefinidamente de un contratista privado.





