Los primeros Resultados del “gobierno de la seguridad” dejan pérdidas millonarias

Santa Marta intenta recuperar su actividad económica después de tres días de paro armado impuesto por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), pero el impacto sobre el turismo y el empleo ya comienza a medirse en cifras.

Uno de los datos más preocupantes lo entregó la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena: la ciudad habría dejado de mover aproximadamente $39.590 millones por día como consecuencia de las dificultades para desarrollar normalmente las actividades comerciales, productivas y de transporte. El cálculo fue elaborado por el equipo de Analítica Económica de la entidad. (Cámara de Comercio Santa Marta⁠)

La magnitud del golpe se entiende mejor al mirar el peso económico de la capital del Magdalena. Santa Marta concentra aproximadamente el 42,2 % de la economía departamental y cuenta con 22.435 empresas y establecimientos productivos, de acuerdo con la Cámara de Comercio. (Cámara de Comercio Santa Marta⁠)

El turismo, uno de los grandes damnificados

La crisis golpeó especialmente al sector turístico justo cuando se aproximaba la semana de receso escolar, una temporada clave para hoteles, restaurantes, operadores turísticos, transportadores, vendedores informales y trabajadores de playa.

Cotelco Magdalena reportó cancelaciones y solicitudes de aplazamiento de reservas. En el corredor turístico comprendido entre el peaje de Neguanje y Palomino, algunos establecimientos registraron ocupaciones que no superaban el 15 %.

El problema tampoco se limitó a esa zona. El gremio hotelero reportó disminución en el ritmo de reservas en sectores como El Rodadero, Bello Horizonte, Pozos Colorados, Don Jaca, el Centro Histórico y Taganga. (Caracol Radio⁠)

En la ciudad, la hotelería llegó a estar por debajo del 38 % de ocupación, mientras continuaban las cancelaciones y aplazamientos de viajeros.

La crisis no se queda en los hoteles

El turismo mueve una cadena mucho más amplia que la industria hotelera.

Cada visitante que cancela una reserva también representa menos trabajo para el taxista que lo transportaría desde el aeropuerto, el restaurante donde comería, el operador turístico que ofrecería un recorrido, el vendedor de playa, el lanchero, el trabajador de un hotel o el pequeño comerciante que depende del flujo de visitantes.

La propia Cámara de Comercio identificó entre las actividades más expuestas al comercio, transporte, restaurantes y hoteles. Según su balance, estos sectores reúnen decenas de miles de trabajadores y una parte importante de las personas afectadas pertenece a la economía informal, lo que significa que una jornada sin ventas puede convertirse directamente en un día sin ingresos para numerosos hogares.

Una ciudad que vive del movimiento

El golpe resulta particularmente delicado para Santa Marta porque buena parte de su economía depende precisamente de que la ciudad pueda movilizar personas, mercancías y turistas.

Cuando un paro armado obliga a cerrar establecimientos, restringe la movilidad y genera temor entre los visitantes, el efecto económico se multiplica.

La Cámara de Comercio señaló que la prioridad ahora es garantizar condiciones que permitan recuperar la movilidad y el normal funcionamiento de las actividades productivas. La entidad también ha insistido en mantener las medidas institucionales que permitan recuperar la confianza de empresarios y ciudadanos. (Cámara de Comercio Santa Marta⁠)

Tres días de miedo, semanas para recuperar la confianza

Aunque las restricciones del paro armado terminaron el 25 de septiembre, el levantamiento de las medidas no significa que el impacto económico desaparezca inmediatamente.

La recuperación del turismo depende también de la percepción de seguridad de quienes ya tenían planeado viajar y de quienes están decidiendo si reservar o cancelar sus vacaciones.

El sector enfrenta además un problema especialmente sensible: la confianza perdida no se recupera necesariamente el mismo día en que terminan las amenazas.

Santa Marta, que recibe visitantes atraídos por sus playas, el Parque Tayrona, la Sierra Nevada y su oferta turística, ahora tiene el reto de demostrar que puede garantizar condiciones para que visitantes, trabajadores y empresarios vuelvan a desarrollar sus actividades con normalidad.

La factura de la violencia

El dato de $39.590 millones diarios permite dimensionar que un paro armado no afecta únicamente la seguridad.

También golpea el bolsillo de comerciantes, trabajadores, empresarios y familias enteras.

Y en una ciudad donde miles de personas dependen directa o indirectamente del turismo, cada reserva cancelada, cada hotel vacío y cada negocio cerrado termina convirtiendo la crisis de seguridad en una crisis económica.

Santa Marta empieza ahora la tarea de reactivar su economía después de tres días en los que el miedo consiguió frenar buena parte de su actividad. El desafío será que la recuperación no sea solamente la reapertura de los comercios, sino también la reconstrucción de la confianza de quienes viven del turismo y de quienes llegan a la ciudad buscando disfrutarlo.