La campaña presidencial de Abelardo de la Espriella enfrenta una nueva controversia tras conocerse imágenes, registros de vuelo y fotografías que muestran la participación del abogado estadounidense Dan Newlin en actividades proselitistas realizadas en Colombia, así como el uso de su avión privado para movilizaciones relacionadas con la campaña.
Newlin es un reconocido abogado en Estados Unidos, aliado político y uno de los principales donantes de Donald Trump. Según las publicaciones conocidas en los últimos días, su aeronave —un jet privado registrado en ese país— habría sido utilizada para trasladar integrantes de la campaña a eventos realizados en ciudades como Cartagena, Medellín y Bogotá.
La situación ha despertado cuestionamientos porque la Constitución y las normas electorales colombianas prohíben que campañas presidenciales reciban financiación extranjera, ya sea en dinero o mediante aportes en especie, como podría ser el préstamo de una aeronave para actividades proselitistas. Precisamente, varios sectores han pedido que las autoridades electorales determinen si existió algún tipo de contribución que debió ser reportada o si se incurrió en una eventual irregularidad.
El presidente Gustavo Petro había advertido previamente sobre una posible injerencia extranjera en la campaña de De la Espriella y cuestionó públicamente si estaban registrados presuntos aportes provenientes de Estados Unidos para favorecer esa candidatura. Posteriormente, el empresario Dan Newlin rechazó las acusaciones y pidió una rectificación, negando haber financiado la campaña presidencial.
Hasta el momento no existe una decisión oficial que establezca responsabilidades o confirme una violación de las normas electorales. Sin embargo, el caso ha intensificado el debate político y jurídico alrededor del origen de los recursos utilizados durante la campaña y de la necesidad de que las autoridades competentes verifiquen si todos los apoyos recibidos fueron reportados conforme a la ley.



