El Gobierno De la Espriella convirtió la muerte de ‘Bendito Menor’ en símbolo de su ofensiva contra los grupos armados. Diecisiete días después, las Autodefensas Conquistadoras siguen operando, controlando y enfrentándose con el Ejército en la Sierra Nevada.
El Gobierno hizo de la muerte de alias ‘Bendito Menor’ una de las grandes vitrinas de su política de seguridad. Abelardo de la Espriella viajó a La Guajira, celebró personalmente el operativo y presentó el resultado como demostración de autoridad frente a las estructuras armadas. Pero 17 días después, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada siguen armadas y demostrando capacidad de acción.
Este lunes habitantes de Guachaca reportaron enfrentamientos entre tropas del Ejército y miembros de las ACSN en inmediaciones de Quebrada del Sol, en la Sierra Nevada. Durante la jornada también fueron incendiadas dos busetas en Santa Marta, aunque hasta ahora no está establecida públicamente la autoría de esos ataques todo indica que esta acción obedece a una demostración de fuerza de las ACSN.
El episodio pone nuevamente bajo la lupa el tamaño real del golpe que el Gobierno convirtió en espectáculo político. ‘Bendito Menor’ era el máximo jefe del frente Javier Cáceres y tenía hombres bajo su mando, pero no era el máximo comandante de toda la organización. El País lo describió como un cabecilla medio cuya exposición pública había crecido por sus constantes apariciones en redes sociales. Tras su muerte, otros mandos quedaron disponibles para asumir funciones dentro de la estructura.
Queda claro que una cosa es eliminar a un mando y otra muy distinta desarticular una estructura paramilitar con presencia territorial en varios departamentos. Los hechos de este lunes muestran que la organización continúa teniendo hombres armados y capacidad para confrontar a la Fuerza Pública en su territorio de influencia.
La prueba para el Gobierno no está en cuántas fotografías produzca cada operativo ni en cuántos nombres pueda presentar como objetivos abatidos, sino en si logra reducir efectivamente el control territorial, las armas y la capacidad de intimidación de estas estructuras. Por ahora, las ACSN siguen ahí: armadas, organizadas y enfrentándose al Ejército apenas 17 días después del operativo que el Gobierno exhibió como una de sus grandes victorias contra el paramilitarismo.





