Cuarenta días después del terremoto, el alcalde de Filandia denuncia que los municipios siguen enfrentando con recursos insuficientes la emergencia. De la Espriella visitó el departamento e hizo anuncios, pero mandatarios locales reclaman recursos ciertos y un verdadero plan de reconstrucción.
La visita de Abelardo de la Espriella al Quindío dejó fotografías, discursos y una larga lista de anuncios. Pero, 40 días después del terremoto del 10 de agosto, alcaldes del departamento aseguran que la respuesta económica y operativa de la Nación sigue sin corresponder a la magnitud de los daños. El alcalde de Filandia, Duberney Pareja, resumió el reclamo: “No necesitamos más visitas protocolarias, fotografías ni anuncios generales”.
Pareja sostiene que las alcaldías hicieron censos, caracterizaron damnificados, documentaron viviendas, comercios, vías y fincas afectadas y remitieron la información solicitada. Mientras tanto, dice, los municipios tuvieron que atender buena parte de la emergencia con presupuestos limitados, solidaridad ciudadana y aportes privados. Su reclamo coincide con el del alcalde de Armenia, James Padilla, quien aseguró esta semana que, pese a las visitas del presidente y su gabinete, todavía no se habían concretado compromisos suficientes para el departamento.
El contraste con el despliegue oficial es evidente. El 11 de septiembre De la Espriella llegó a Quimbaya y anunció recursos para vivienda, colegios, vías y acueductos; promocionó el turismo del Eje Cafetero y pidió incluso a sus funcionarios pasar allí las fiestas de fin de año. El Gobierno también reportó 152 toneladas de materiales de construcción, maquinaria y mejoramientos para 369 familias. Pero lo ejecutado hasta ahora está muy lejos de constituir la reconstrucción prometida.
Alcaldes hicieron todos los registros que les pidieron pero no le han asignado recursos suficientes
Las cifras ayudan a entender el reclamo. Solo en Filandia aparecen registradas 1.592 familias y 3.747 personas afectadas, además de 29 viviendas destruidas y 129 averiadas, según datos del Registro Único de Damnificados recopilados hasta el 17 de septiembre. El alcalde afirma que los mejoramientos anunciados para el departamento no alcanzarían siquiera al 7 % de la afectación reportada, mientras las familias necesitan arriendos, reparación o reconstrucción de viviendas y apoyo para recuperar negocios y actividades productivas.
El reclamo también golpea el relato presidencial porque, durante su visita, De la Espriella cuestionó a alcaldes de otros territorios por retrasos en los censos y pidió “apretar” a las administraciones que no habían entregado información. En el Quindío, sin embargo, los mandatarios sostienen que ya cumplieron con los requerimientos y que ahora son ellos quienes esperan respuestas. Pareja exige recursos extraordinarios, subsidios de arrendamiento, reconstrucción de vivienda, apoyo a comerciantes y cafeteros y un cronograma público con responsables y financiación definida.
El Gobierno había anunciado desde el 30 de agosto que Colombia entraba en la etapa de reconstrucción y calculó que reparar los daños nacionales demandaría más de $30 billones. En el Quindío, tres semanas después de aquel anuncio, el mensaje de los alcaldes es mucho menos optimista: las visitas presidenciales y las entregas iniciales no sustituyen un plan financiado y ejecutándose a la escala requerida. “Hubo fotografías, discursos y expresiones de solidaridad”, reclama Pareja; ahora los municipios quieren fechas, plata y obras.
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Extracto: “No necesitamos más visitas protocolarias, fotografías ni anuncios generales”, reclama el alcalde de Filandia, mientras municipios del Quindío esperan recursos para reconstruir.
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