Donovan Balanta fue esposado, golpeado y sometido a descargas eléctricas durante un procedimiento policial, según la investigación de la Fiscalía. Medicina Legal estableció que murió por una arritmia cardíaca causada por esas descargas. Cuatro policías fueron capturados en una investigación por homicidio y tortura.
Donovan Balanta no murió por una causa desconocida mientras permanecía detenido. Medicina Legal estableció que su muerte fue consecuencia de una arritmia cardíaca provocada por descargas eléctricas. Su cuerpo también presentaba quemaduras y lesiones compatibles con las agresiones descritas por la Fiscalía.
La investigación señala que el hombre fue esposado, recibió golpes en la cabeza y el abdomen y fue sometido repetidamente a descargas eléctricas durante el procedimiento policial. Las agresiones habrían continuado en la estación de Policía de Cazucá, en Soacha, cuando se encontraba bajo custodia estatal.
Donovan manifestó que no podía respirar y que sentía dolor en el pecho. Según la Fiscalía, sus llamados de auxilio no fueron atendidos oportunamente. El ente investigador también examina la conducta de los uniformados que tenían el deber de proteger su integridad y garantizarle asistencia médica. Una persona esposada y bajo custodia del Estado no puede ser sometida a castigos físicos. El uso de la fuerza debe ser necesario y proporcional, y los agentes tienen la obligación de proteger la vida de quienes detienen.
La Fiscalía anunció la captura de cuatro uniformados y actuaciones penales por homicidio agravado y tortura agravada. La responsabilidad individual de los implicados deberá establecerse judicialmente.
Justicia para Donovan Balanta
La muerte de Donovan expone la gravedad de las denuncias sobre violencia policial y obliga a examinar los controles sobre el uso de dispositivos eléctricos, la atención de emergencias médicas y la protección de personas detenidas.
Estar bajo custodia del Estado debe significar protección de la vida, no exposición a agresiones. El esclarecimiento de su muerte exige responsabilidades por las acciones y las omisiones que se acrediten. Ningún uniforme puede servir de escudo para la impunidad.
El asesinato del joven es una muestra de que la actuación de la policía frente a una protesta ciudadana aplica crueldad extrema, que incluso llega hasta el asesinato, actuando con pleno conocimiento y sin importar las consecuencias y aunque se presentan capturas de policías, que no están confirmadas, parecen tener “carta blanca”





