De la Espriella apareció brindando con altos mandos de la Armada en San Andrés, junto a una botella de Ron Defensor, marca fundada por él. La legislación militar considera falta gravísima consumir licor durante actos del servicio. Las imágenes abren interrogantes sobre la disciplina de los uniformados y el uso de escenarios oficiales para promocionar negocios privados.
Pasó de encabezar un consejo de seguridad en San Andrés a protagonizar una actuación que sería violatoria de la ley por el consumo de licor con integrantes de la Armada Nacional. Las fotografías muestran al mandatario rodeado de altos mandos militares, con copas sobre la mesa y una botella de Ron Defensor, marca de licor vinculada a su trayectoria empresarial.
La ley militar no contempla excepciones al consumo de licor mientras están en servicio
El encuentro se produjo a bordo del buque patrullero ARC 24 de Julio, después de las actividades oficiales desarrolladas en el archipiélago. ¿los militares consumieron bebidas alcohólicas mientras estaban de servicio? ¿Por qué una marca comercial fundada por el presidente apareció como protagonista de un encuentro institucional?
El numeral 27 del artículo 76 de la Ley 1862 de 2017 clasifica como falta gravísima consumir bebidas embriagantes durante actos del servicio o portando armas de dotación oficial, munición o explosivos. La prohibición no desaparece porque el consumo ocurra en una celebración, un brindis o una actividad con el jefe de Estado.
Un policía perdió su carrera
En una sentencia del 4 de octubre de 2018, el Consejo de Estado respaldó la sanción disciplinaria impuesta al patrullero Esneyder Alejandro Parrado Agudelo, destituido e inhabilitado por diez años.
El uniformado cuestionó la decisión porque no se había acreditado su embriaguez mediante un examen médico. El alto tribunal concluyó que, para configurar la falta investigada, bastaba con demostrar el consumo de bebidas alcohólicas durante el servicio. El antecedente deja una lección: la ausencia de una prueba de alcoholemia no impide sancionar cuando existen otras pruebas suficientes del consumo.
Si esa exigencia se aplicó a un patrullero, también debe examinarse con el mismo rigor la conducta de los altos mandos que participaron en el brindis presidencial.
¿Un consejo de seguridad o una vitrina para el Ron Defensor?
La segunda controversia compromete directamente al mandatario. La botella que aparece en las fotografías corresponde a Ron Defensor, una marca fundada en 2020 y vinculada a Dominio De la Espriella, empresa dedicada a la producción y comercialización de licores.
La presencia del producto en una actividad oficial genera una pregunta inevitable: ¿se utilizó la imagen de las Fuerzas Armadas para darle exposición pública a una marca privada relacionada con el presidente? No está demostrado que existiera un contrato publicitario, un pago o una instrucción de promoción. Pero la aparición de la marca en una fotografía institucional es suficiente para exigir explicaciones sobre la separación entre los intereses empresariales del mandatario y el ejercicio de la Presidencia.
La disciplina no puede ser estricta para el soldado o el patrullero y flexible cuando el brindis lo encabeza el presidente. Mucho menos cuando la botella exhibida lleva una marca ligada a sus negocios.





