“¡La universidad no se toca!”: estudiantes responden a De la Espriella

Estudiantes recibieron como una amenaza el anuncio de De la Espriella de que cuando lo considere podría entrar la policía o militares a las universidades

Organizaciones estudiantiles y sociales reaccionaron al anuncio del presidente de permitir el ingreso de la Fuerza Pública a universidades. Advierten sobre una amenaza a la autonomía universitaria y recuerdan la historia de estigmatización y violencia contra el movimiento estudiantil colombiano.

“La autonomía no se negocia”: estudiantes responden al “voy por ustedes” de De la Espriella

“¡La universidad no se toca! ¡La autonomía no se negocia! ¡El fascismo no pasará!” Con esas palabras organizaciones juveniles y sociales comenzaron a responder al presidente Abelardo de la Espriella después de que anunciara un protocolo para permitir el ingreso de la Fuerza Pública a las universidades y lanzara una frase que encendió las alarmas entre sectores estudiantiles: “voy por ustedes”.

La respuesta de Jóvenes por la Vida y Semilla Popular quedó plasmada en una pieza que circula en redes sociales: “La autonomía universitaria está bajo ataque”, advierten las organizaciones, pues no es una discusión menor para quienes estudian y hacen política dentro de las universidades. La autonomía universitaria está reconocida por el artículo 69 de la Constitución Política y constituye una de las garantías fundamentales para que las instituciones de educación superior puedan desarrollar su actividad académica y darse sus propias directivas y estatutos sin quedar sometidas al gobierno de turno.

Por eso, el problema que plantean estudiantes y organizaciones va más allá de una discusión sobre seguridad dentro de los campus. Lo que cuestionan es el mensaje que envía un presidente cuando habla de entrar a las universidades y les dice a determinados sectores “voy por ustedes”.

La autonomía universitaria está reconocida por el artículo 69 de la Constitución Política

La reacción también tiene detrás una historia que Colombia conoce demasiado bien.

La Universidad Pedagógica Nacional recordó, ante las declaraciones presidenciales, las consecuencias que han tenido la estigmatización y las respuestas represivas frente a los conflictos universitarios. Según cifras de la Comisión de la Verdad citadas por la institución, entre 1962 y 2011 se documentaron 588 crímenes contra integrantes de comunidades universitarias.

Estudiantes, profesores y organizaciones universitarias han sido víctimas de asesinatos, desapariciones, amenazas, persecuciones y otras formas de violencia en diferentes momentos del conflicto colombiano. Esa memoria explica por qué expresiones provenientes de la Presidencia que presentan a las universidades como escenarios sobre los cuales debe actuar la fuerza estatal generan especial preocupación.

La protesta estudiantil, además, ha sido protagonista de algunas de las principales transformaciones políticas y sociales del país. Las universidades públicas han sido espacios de organización sindical, feminista, ambiental, popular y juvenil, pero también de oposición a gobiernos de distintas tendencias. Precisamente esa capacidad crítica es la que organizaciones como Jóvenes por la Vida y Semilla Popular aseguran que defenderán. “Nosotros respondemos: ¡la universidad no se toca! ¡La autonomía no se negocia!”, señala la pieza divulgada por ambas organizaciones.