Mientras el Hospital Roberto Quintero Villa permanece afectado por el terremoto y actualmente atiende a pacientes y heridos en carpas, el alcalde denuncia que más de $1.800 millones destinados a proyectos de salud del municipio permanecen sin desembolso.
“Como ganó Abelardo nos pararon todo”. Con esta frase, el alcalde de Montenegro, Gustavo Pava, denunció que varios proyectos de salud que ya habían avanzado durante el Gobierno anterior quedaron frenados tras el cambio de administración nacional.
Uno de los casos corresponde al Hospital Roberto Quintero Villa, para el que, según el mandatario, existen recursos por más de $1.000 millones que ya cuentan con resolución, pero cuyo desembolso no se ha concretado.
A esto se suman cerca de $800 millones destinados al puesto de salud de Pueblo Tapao, recursos que también estarían pendientes de avanzar.
La denuncia adquiere especial gravedad después del terremoto que afectó al Quindío el pasado 10 de agosto. Montenegro fue uno de los municipios más golpeados y el Hospital Roberto Quintero Villa sufrió afectaciones en su infraestructura, por lo que parte de la atención tuvo que trasladarse a carpas instaladas en el exterior de la institución.
En medio de la emergencia, el municipio enfrenta además miles de viviendas afectadas y familias que requieren atención. El hospital continúa prestando servicios esenciales mientras avanza la recuperación de sus instalaciones.
El alcalde sostiene que los recursos reclamados ya habían sido gestionados y contaban con avances administrativos, por lo que cuestiona que todavía no se materialice su desembolso.
La situación pone sobre la mesa una pregunta que cobra todavía más importancia después del terremoto: ¿qué ocurrió con los recursos destinados a fortalecer la infraestructura y los servicios de salud de Montenegro y cuándo llegarán finalmente al municipio?
Mientras se resuelve esa discusión administrativa, el hospital público que debería contar con mejores condiciones para atender a la población enfrenta una emergencia y tiene que recurrir a carpas para garantizar parte de sus servicios.





