El presidente Gustavo Petro dio una instrucción tajante al alto mando militar: mientras siga siendo comandante supremo de las Fuerzas Militares, no permitirá que ninguna guarnición o instalación militar sea utilizada o acondicionada para la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella.
La decisión rompe con la posibilidad de que espacios de la Fuerza Pública sean empleados para ceremonias de carácter político y envía un mensaje sobre la neutralidad que, según el mandatario, deben conservar las instituciones militares.
“Ni una sola silla”, habría sido la directriz del presidente, dejando claro que las instalaciones militares no pueden convertirse en escenarios para actos de posesión presidencial.
La determinación se conoce en medio del proceso de transición y ha generado reacciones en distintos sectores políticos. Para el Gobierno, la medida busca preservar el carácter institucional de las Fuerzas Militares y evitar que sean utilizadas para respaldar o proyectar una imagen de cercanía con un gobierno entrante.
Con esta decisión, Petro marca una línea sobre el papel que deben desempeñar las Fuerzas Militares en la vida democrática del país: servir a la Constitución y a todos los colombianos, sin convertirse en escenario de ceremonias con connotación política.



