Marcela Portilla, Macafolla, Miss Poirot, Fanny Esperanza y Lalis están entre las mujeres que han denunciado amenazas, hostigamientos y ataques por su participación en el debate público. Algunos agresores exhiben posiciones de extrema derecha; en otros casos, la autoría y las motivaciones todavía deben ser establecidas por las autoridades.
El caso de Marcela Portilla no aparece solo. María Camila Fonseca, Macafolla; Laura Daniela Beltrán, Lalis; Natalia Giraldo, conocida como Miss Poirot; y Fanny Esperanza están entre las creadoras de contenido y voces digitales que recientemente han denunciado amenazas, hostigamientos o agresiones relacionadas con su exposición pública y sus posiciones políticas.
Todos estos casos muestran un fenómeno que merece atención: mujeres con audiencias importantes en redes están denunciando que la confrontación política está pasando del insulto y la descalificación a intimidaciones y amenazas contra su seguridad.
Marcela Portilla llevó su caso a la justicia. La creadora informó que presentó denuncias contra dos personas por presuntas amenazas y hostigamiento agravado y que se abrió una noticia criminal. Según su versión, también se solicitó una evaluación de riesgo a la Unidad Nacional de Protección y a la Policía. La FLIP ya había documentado amenazas anteriores contra Portilla en julio.
María Camila Fonseca, Macafolla, también ha enfrentado una escalada de ataques. La FLIP y la Fundación Karisma denunciaron amenazas, hostigamientos, divulgación de información privada y violencia basada en género después de la circulación de contenidos de sátira política en los que participó. Las organizaciones solicitaron a la Fiscalía priorizar la investigación de las amenazas y pidieron medidas urgentes de protección con enfoque de género.
A ellas se suma Natalia Giraldo, Miss Poirot, creadora conocida por sus contenidos de análisis y crítica política, quien ha denunciado públicamente hostigamientos y amenazas en redes. Su nombre ha aparecido junto al de otras creadoras progresistas que aseguran estar siendo blanco de ataques por sus intervenciones en la discusión política.
También está Fanny Esperanza, otra voz activa en plataformas digitales que ha denunciado agresiones y mensajes intimidatorios. Su caso, como el de Giraldo, requiere distinguir entre los ataques exhibidos públicamente y la existencia de una denuncia penal formal: una denuncia en redes acredita que la creadora reportó el hecho, pero no permite por sí misma establecer quién está detrás ni demostrar responsabilidad penal.

Y está Lalis, una de las creadoras políticas más reconocidas de los últimos años y hoy representante a la Cámara. Aunque actualmente ejerce un cargo de elección popular, su trayectoria nació y se consolidó en las redes sociales. Beltrán ha denunciado reiteradamente amenazas contra su vida y este 14 de septiembre volvió a hacer público un mensaje intimidatorio en el que, según mostró, un hombre le decía que la tenían ubicada para atacarla.
Hay un elemento adicional que atraviesa varios de estos episodios: son mujeres y el ataque no se limita a discutir sus ideas. Las agresiones pueden adquirir formas misóginas, sexualizadas, dirigidas contra su apariencia, su intimidad o sus familias. En el caso de Macafolla, FLIP y Karisma identificaron expresamente un componente de violencia basada en género.
Una creadora de contenido puede ser criticada, cuestionada y contradicha. Amenazarla, publicar información privada para intimidarla o anunciarle que se sabe dónde encontrarla no es una opinión política.
La Fiscalía tiene la responsabilidad de determinar qué hay detrás de cada caso. Y cuando exista un riesgo comprobado, el Estado debe actuar antes de que una amenaza deje de ser un mensaje en una pantalla y se convierta en una agresión.





