Se desinfla el “milagro” económico de De la Espriella: el peso pasó de liderar ganancias a encabezar pérdidas

El peso colombiano, después de estar entre las monedas emergentes más valorizadas, pasó a encabezar pérdidas. El deterioro coincide con mayor deuda, inflación elevada y nuevas presiones sobre la economía.

El peso colombiano, que todavía en julio aparecía entre las monedas emergentes de mayor valorización, sufrió una fuerte depreciación en las últimas semanas. El deterioro coincide con mayores preocupaciones fiscales, inflación de 6,2 % y un presupuesto para 2027 que elevó las alertas del mercado.

Uno de los indicadores que acompañó los primeros meses del Gobierno de Abelardo de la Espriella cambió rápidamente de dirección. Después de que el peso colombiano llegara a destacarse entre las monedas emergentes de mayor valorización, durante las últimas semanas pasó a registrar fuertes pérdidas frente al dólar. El contraste golpea uno de los resultados económicos que habían acompañado el comienzo de la nueva administración, aunque la moneda todavía conserva una apreciación importante en el acumulado de 2026.

El cambio no ocurre aislado. Después de varias semanas de optimismo tras las elecciones, el riesgo país volvió a aumentar y los títulos de deuda pública se desvalorizaron luego de la presentación del proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027. La República reportó que el deterioro comenzó después del 27 de agosto y que el mercado permanecía atento a las cuentas fiscales planteadas por el nuevo Gobierno.

El propio Banco de la República ha advertido que persisten “desafíos fiscales” y que la deuda pública es sensible a la incertidumbre fiscal. Su reporte de septiembre también señaló que una depreciación rápida del peso podría trasladarse a los precios de productos importados, afectar empresas endeudadas en moneda extranjera y desincentivar inversión. Banco de la República

De la moneda fuerte a las pérdidas recientes

El contraste es considerable. Durante el segundo trimestre, el Banco de la República registró que el peso tuvo un comportamiento mejor que sus pares regionales. Su fortalecimiento estuvo asociado a varios factores: menor percepción de riesgo local, mayores precios del petróleo y un diferencial de tasas atractivo para los inversionistas. Todavía a comienzos de septiembre el peso acumulaba una apreciación de 18,2 % durante 2026. Banco de la República

Pero los indicadores internos que sí están bajo influencia de la política económica presentan nuevas señales de presión. En agosto, la inflación llegó al 6,2 % anual y las expectativas de los analistas para diciembre subieron a 6,8 %. Ante ese escenario, el Banco de la República aumentó el 30 de septiembre su tasa de política monetaria de 12 % a 12,25 %.

El Banco también ha señalado que el gasto de los hogares y del sector público se mantiene elevado y que la evolución de la política fiscal constituye uno de los principales factores de incertidumbre para la inflación.

el mercado que inicialmente reaccionó favorablemente ahora muestra preocupación por las cuentas fiscales, mientras la inflación continúa lejos de la meta y las tasas vuelven a subir.

Ahí está el principal problema político para el Gobierno: el fortalecimiento inicial del peso coincidió con una reducción de la percepción de riesgo después de las elecciones, mientras que el deterioro reciente coincide con la presentación de las primeras grandes decisiones fiscales de la nueva administración.

El efecto puede terminar llegando al bolsillo. Si la depreciación se prolonga, un dólar más costoso puede presionar los precios de productos importados, materias primas e insumos. Precisamente por eso el Banco de la República incluyó una depreciación abrupta entre los riesgos que vigila para la estabilidad financiera.