Un soporte financiero del Ministerio de Hacienda, conocido por Blu Radio, respalda la explicación del Gobierno Petro sobre el primer pago de los aviones Gripen. El exministro Pedro Sánchez aseguró que se desembolsaron $2.413 millones menos de lo presupuestado, mientras la Contraloría había advertido un posible detrimento de $2.130 millones.
La controversia por la compra de los aviones Gripen dio un giro que favorece la versión defendida por el expresidente Gustavo Petro. Un documento del Sistema Integrado de Información Financiera (SIIF) del Ministerio de Hacienda, divulgado por Blu Radio, señala que el primer desembolso a la empresa sueca Saab se liquidó con una tasa de cambio inferior a la proyectada inicialmente.
El hallazgo respalda lo que había explicado el exministro de Defensa Pedro Sánchez: en lugar de pagar más por cada euro, el Estado habría desembolsado menos de lo presupuestado.
$2.413 millones menos de lo previsto
La controversia se concentra en la orden de pago presupuestal número 7787826, del 20 de enero de 2026. Según las cifras entregadas por Sánchez, la tasa inicialmente presupuestada era de $4.936,96 por euro, pero la operación se ejecutó a $4.260,19 por euro. La diferencia fue de $676,77 por euro.
El exministro precisó que para esa operación se habían presupuestado $17.600 millones y finalmente se pagaron $15.187 millones. Es decir, $2.413 millones menos de lo proyectado, recursos que, según su explicación, quedaron disponibles para otras necesidades del mismo proyecto. La información sobre el registro financiero conocida posteriormente por Blu Radio refuerza el argumento de que la tasa utilizada para presupuestar la operación no fue la misma aplicada al desembolso.
Petro rechazó que presentaran la compra como un robo
Gustavo Petro había cuestionado duramente las publicaciones que asociaron la adquisición de los Gripen con un supuesto pago excesivo. El expresidente sostuvo que se estaba utilizando una tasa proyectada como si hubiera sido la tasa real de la transacción, con lo cual se daba una imagen equivocada del manejo de los recursos públicos.
Los nuevos datos respaldan esa distinción y debilitan el señalamiento específico de que el primer desembolso se realizó con un euro artificialmente encarecido.
¿La Contraloría tendrá que rectificar?
La Contraloría tiene ahora una responsabilidad concreta: contrastar su advertencia con el registro de ejecución del Ministerio de Hacienda y explicar por qué identificó como tasa de pago una cifra que, según la documentación divulgada, correspondía a la proyección presupuestal. Si confirma que su alerta se basó en una interpretación equivocada de la transacción, debería corregir públicamente ese señalamiento.
Petro defendió que no se había pagado un euro más caro, sino uno más barato. La documentación conocida respalda esa explicación. La Contraloría debe aclarar la contradicción con el mismo rigor con el que lanzó su advertencia.





