En una declaración que vuelve a encender el debate sobre el sistema pensional en Colombia, el presidente Gustavo Petro aseguró que los administradores de fondos privados de pensiones no quieren devolver el ahorro a sus afiliados, cuestionando de fondo el modelo que ha operado durante décadas en el país.
Desde Bogotá, el mandatario fue directo: el sistema actual ha permitido que los recursos de millones de trabajadores terminen bajo control de grandes entidades financieras, sin garantizar plenamente el acceso a una pensión digna o la devolución efectiva del dinero ahorrado.
Un modelo que concentra recursos y limita derechos
En Colombia, el sistema pensional está dividido principalmente entre:
- Colpensiones (régimen público)
- Fondos privados (AFP)
Los fondos privados administran los aportes de millones de colombianos, invirtiendo esos recursos en el mercado financiero. Sin embargo, una de las críticas históricas —ahora reforzada por el Gobierno— es que:
- Muchos afiliados no logran pensionarse
- Los rendimientos no siempre compensan las expectativas
- Y en algunos casos, la devolución del dinero no resulta favorable para el trabajador
Según cifras ampliamente discutidas en el debate público:
- Solo 1 de cada 4 colombianos logra pensionarse
- Más del 60% de adultos mayores no tiene pensión
- Y millones terminan recibiendo devoluciones inferiores a lo esperado
La reforma pensional en el centro del choque
Las declaraciones de Petro no son aisladas: hacen parte de la defensa de su reforma pensional, que busca:
- Fortalecer el sistema público
- Garantizar una renta básica para adultos mayores sin pensión
- Reducir la intermediación financiera sobre los ahorros
El Gobierno sostiene que el modelo actual prioriza la rentabilidad del sistema financiero sobre el bienestar de los ciudadanos, mientras que sectores de oposición y gremios argumentan que los fondos privados son clave para la sostenibilidad fiscal y la inversión.
¿Quién controla realmente el ahorro de los colombianos?
El punto de fondo es político y estructural:
¿El dinero de las pensiones debe estar en manos del Estado o del sector financiero?
Para el Gobierno, el problema es claro:
los fondos privados manejan billonarios recursos que pertenecen a los trabajadores, pero no siempre garantizan su retorno justo.
Para sus críticos, la preocupación es otra:
cambiar el modelo podría afectar la confianza inversionista y el sistema económico.



