Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia con una de sus principales banderas: la seguridad. Durante la campaña prometió un plan de choque de 90 días para recuperar el control territorial y garantizar presencia de la Fuerza Pública, una de las principales promesas con las que construyó su discurso de “mano dura”.
Pero apenas iniciado su gobierno, la realidad de varias regiones del país volvió a poner la seguridad en el centro del debate.
Durante las primeras horas posteriores a su posesión se registraron al menos 12 ataques contra unidades militares y policiales en diferentes departamentos. Los hechos reportados incluyeron Cauca, Antioquia, Tolima, Huila, Nariño, Guaviare, Cesar y Arauca.
En el Cauca, además, un ataque con explosivos destruyó el peaje de Mondomo, ubicado sobre la vía Panamericana. El hecho ocurrió apenas un día después de la posesión presidencial y dejó afectaciones a la infraestructura y a dos vigilantes, según los primeros reportes.
En Tolima también fueron reportados ataques contra instalaciones oficiales y la estación de Policía de Rioblanco, mientras las autoridades regionales solicitaron una respuesta urgente frente al recrudecimiento de la violencia.
Y mientras las regiones enfrentaban esta situación, De la Espriella apareció este domingo en Medellín acompañando el Desfile de Silleteros de la Feria de las Flores, en una jornada en la que fue recibido por el alcalde Federico Gutiérrez.
La imagen resulta políticamente llamativa: el presidente que llegó al poder prometiendo una ofensiva inmediata contra la inseguridad estaba en una celebración pública en Medellín, apenas 48 horas después de asumir, mientras varias regiones del país seguían bajo presión de los grupos armados.



