La contradicción ha encendido el debate político: sectores que durante años han utilizado el “castrochavismo” como una de sus principales banderas de oposición ahora promueven una reforma que tiene un antecedente directo en el proyecto constitucional de Hugo Chávez.
Congresistas de Salvación Nacional, encabezados por el senador Germán Rodríguez, radicaron una iniciativa para que militares y policías en servicio activo puedan ejercer el derecho al voto.
La propuesta busca modificar una de las restricciones establecidas por la Constitución de 1991. El artículo 219 señala actualmente que los miembros de la Fuerza Pública no pueden votar mientras permanezcan en servicio activo ni participar en actividades o debates de partidos políticos.
El antecedente venezolano es difícil de ignorar. En 1999, durante el proceso constituyente impulsado por Hugo Chávez, se propuso y finalmente se incorporó el derecho al voto de los militares activos en la nueva Constitución venezolana. La propia prensa de la época registró que Chávez impulsó la medida como parte de su proyecto constitucional.
La diferencia está en el contexto: en Colombia la iniciativa es presentada por sectores de derecha que han convertido la denuncia del chavismo y del supuesto riesgo de “venezolanización” en uno de sus argumentos políticos recurrentes.
Por eso, la discusión no debería reducirse a si los uniformados tienen o no derecho al voto. También está en juego la razón histórica por la que Colombia decidió mantener a la Fuerza Pública apartada de la deliberación política: preservar su carácter no deliberante y evitar que quienes portan las armas del Estado entren directamente en la disputa partidista.
El propio Ministerio de Defensa ha reiterado que el artículo 219 establece precisamente esa neutralidad política de la Fuerza Pública.
Y el debate adquiere una dimensión adicional por el vínculo político de Germán Rodríguez con el proyecto de Abelardo de la Espriella: el mayor retirado fue una de las figuras que respaldaron su campaña y posteriormente llegó al Senado por Salvación Nacional.
La paradoja queda servida: mientras el discurso de la derecha colombiana ha advertido durante años sobre los peligros de imitar a Venezuela, una de sus primeras apuestas legislativas busca reproducir una reforma que Chávez convirtió en norma constitucional hace 27 años.



