Prometió $10 billones para estabilizar el sistema sin la reforma de Petro, pero su propio Gobierno no tendría identificada la plata. La crisis vuelve a poner en discusión el negocio de las EPS con los recursos públicos de la salud. Además varias EPS´S tendrían que ser liquidadas y los colombianos seguirán pagando las deudas que dejan con clínicas, hospitales, farmacias y pacientes.
La dificultad deja al descubierto un problema que va mucho más allá de conseguir una bolsa extraordinaria de dinero. Colombia ya destina decenas de billones de pesos públicos cada año a financiar el sistema, pero esos recursos pasan por un modelo en el que las EPS administran el aseguramiento y contratan servicios mientras hospitales, clínicas, trabajadores y pacientes enfrentan deudas, retrasos y barreras. Precisamente la reforma defendida por Petro buscaba transformar esa intermediación, fortalecer la atención primaria y cambiar el papel de las EPS dentro del manejo de los recursos.
Espriella ofreció otra salida: una inyección de $10 billones para pagar deudas, recuperar la entrega de medicamentos y atender pacientes represados. Ahora el Gobierno estudia utilizar cerca de $2,5 billones de Presupuestos Máximos, pero representantes del propio sector cuestionan que esa plata esté realmente disponible; aun suponiendo que pudiera utilizarse completa, seguirían faltando alrededor de $7,5 billones para alcanzar la cifra prometida durante la campaña.
El problema tampoco termina poniendo más dinero sobre la mesa si se mantiene intacta la forma como circula. Una inyección extraordinaria puede aliviar deudas, pero no corrige por sí misma las causas que vuelven a producirlas, ni garantiza que los recursos lleguen oportunamente a hospitales, clínicas, medicamentos y pacientes. Ese es justamente el debate que la oposición a la reforma intentó reducir durante años a una defensa de las EPS: si los recursos de la salud deben continuar pasando por administradores privados o dirigirse mediante un modelo con mayor gestión pública y control directo sobre su destino.
La puerta giratoria de EPS a Ministerio de Salud
La orientación del Gobierno también se refleja en quién quedó al frente del Ministerio de Salud. Ana María Vesga llegó a la cartera después de haber sido presidenta ejecutiva de ACEMI, uno de los principales gremios de las EPS del régimen contributivo y uno de los sectores que más se enfrentó a la reforma a la salud del gobierno Petro.
Su nombramiento puso así a una antigua representante gremial de las aseguradoras a dirigir la política pública que debe regularlas y garantizar el derecho de los pacientes. Para Noti Toro, esa puerta giratoria plantea una pregunta inevitable: ¿está el Ministerio pensando primero en transformar el sistema para los ciudadanos o en preservar el modelo de las EPS que su propia ministra defendió desde el sector privado?





